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Friday, June 7, 2013

 
 
No sé si alguna vez habrás escuchado qué es el vallenato. Es un género musical nacido en los valles del nordeste de Colombia, para situarnos, en la parte de Colombia que da al Atlántico, también llamada la costa del Caribe colombiano. Los instrumentos que utiliza no requieren amplificación: la caja y la guacharaca marcan el ritmo de la canción, mientras que el acordeón diatónico marca la melodía. Sería un vallenato puro, pues el vallenato más comercial se deja contaminar por otros instrumentos como el bajo, las congas y los timbales.
Permitidme mi mayor interés por el origen etimológico de la palabra vallenato, que no es del todo preciso, pues se dan tres tipos de explicaciones para el nacimiento de esta palabra (las palabras también nacen, a mí por ejemplo me encanta parir algunas, o ver cómo otros las paren). Una de las explicaciones al origen de la palabra está en la forma despectiva de llamar a los habitantes de Valledupar, en el departamento de Cesar; la segunda explicación es quizás más divertida, pues se dice que los campesinos que viajaban en mulas, al ser preguntados por su origen, respondían "soy-del-valle-nato", (nacido en el valle); también se asocia vallenato con la confusión de la v con la b, pues a orillas del río Cesar, hubo una enfermedad producida por un mosquito, que dejó a los oriundos más desfavorecidos con la piel manchada de blanco o rosa como los ballenatos.
La canción quizás más conocida del vallenato es La gota fría, que nació de la rivalidad entre dos acordeoneros (los de la Guajira y Cesar), y que terminaron enfrentados en un duelo del que salió victorioso el primero. El desdichado perdedor se escabulló como pudo, y como premio consiguió esta dedicatoria, que sería en su día todo un escarmiento. La canción, como ya sabéis, fue internacionalmente conocida cuando Carlos Vives la interpretó...
 
                                             
Este todoterreno nacido en 1961, que no le hace ascos ni a duetos, ni a recopilaciones, ni a telenovelas, vuelve a invadir los países de habla hispana, con su disco Corazón Profundo, estrenado en abril de este mismo 2013, y del que ya se han popularizado dos canciones:
- Como le gusta a tu cuerpo, con Michel Teló, el brasileño de Ai Se Eu te Pego...
 
  
 
  Y por supuesto, Volví a Nacer, con la que nos vamos de boda este verano, ya, lo sé, no hay verano sin boda a la vista.
 
 
                                        
NOCHES DE VENUS (III)
 
Cansada de que Hacienda los castigara por solteros, Ana empezó a mascullar la idea del matrimonio durante todas las sobremesas y todos los sobreorgasmos, y Jaime, sin mucho entusiasmo, aceptó casarse por todo lo alto en el pueblo de su adorada Ana. Las noches se volvieron cálidas, repletas de amor, sexo y ego. Ana convirtió a Jaime en un modelo cuanto menos preparado para anunciar en Zara, y ella, que desprendía estilo hiciera lo que hiciera, se volvió hábil para el maquillaje, las pruebas fotográficas, las prepruebas fotográficas, la degustación del menú de bodas, la predegustación, y las pruebas del traje de novia que parecía no estar nunca listo. A veces Jaime se cansaba del presobresfuerzo, y se tornaba rebelde. Ana contraatacaba con lágrimas encerradas en la habitación, y Jaime se volvía tierno, y le pedía matrimonio a Ana, con la excusa de que cada vez que la veía llorar, recordaba cuánto la quería, y que con ella volvió a nacer. Así, Jaime y Ana se casaron de blanco ella y negro y dorado él, e hicieron el amor con las ganas del que por fin se desprende de un quehacer pesado, y casi conciben a Carmen, que no llegó tan pronto, y se quisieron felices, y sufrieron felices, sin saber, no sé, que este cuento no ha acabado.
 
                                           
  
 

 
                    

NOCHES DE MORFEO (II)
 
        
Pretendíamos que Morfeo nos abrazara, ¿te acuerdas? La fiesta que parecía no acabar nunca acabó casi sin que los novios se dieran cuenta, y a partir de entonces, sólo pensaban en trabajar, trabajar y trabajar, para que llegara Carmen, para pagar la hipoteca del piso enorme que sustituyó al piso de soltero de Jaime, y en trabajar para poder seguir trabajando, y en dormir para poder trabajar, que ya sabes que no es fácil conseguir un abrazo de Morfeo. A menos que de repente un neurólogo te diagnostique narcolepsia aguda, que no existe cura para esa desdicha, y que tus ataques de sueño se harán cada día más repentinos y prolongados, y entonces te sientes como encarcelado, antes de tiempo, pues pasas de tener una vida normal a conocer una condena, un estigma, una cadena que te recuerda lo que eras, y ya no serás, ni volverás a nacer, que aquella percepción de tu vida que tenías ayer, hoy ya no existe, y que jamás volverá, que no volverás a nacer.
Pero Jaime, tan camaleónico como es, supo adaptarse a su nueva situación, quizás por sobrevivir, quizás por disfrazar la tragedia de comedia, a base de excentricidades que años atrás ni habría imaginado tener.
Jaime se volvió supersticioso. No hubo opción. Un día puso su reloj despertador a las seis cincuenta de la mañana, y su móvil a las seis cincuenta y nueve, y consiguió desprenderse de Morfeo a la primera, así que vaticinó que su enfermedad no avanzaría si ponía siempre su móvil a las seis cincuenta y nueve, con el politono de Tanto la quería de Andy y Lucas, a pesar de la insistencia de Ana en no ser despertada de forma tan hortera, que ni los muebles ni los cuerpos allí yacientes merecían semejante castigo acústico. Pero no siempre tuvo suerte. Insistía en poner el despertador a las x menos diez y el móvil a las x menos uno. Pero no...
La habitación es un estruendo absoluto. En mitad de la oscuridad, un ignorado despertador vocea pi-pi-pi-pi-pi, y entre descanso y descanso se pregunta el pobre por qué duran tanto las pilas Alcalina. - A ver si despierta ya el mo--vil este de mierda y me ayuda a despertar a este trasto de jefe- suspira el pobre despertador, malhumorado por tener que compartir mesita de noche con un mo--vil de mierda.
6:57. Entre los cinco pis iniciales, ya no hay descanso, pero Jaime sigue ahí dentro, plácidamente recostado sobre los muslos de Morfeo, a pesar de que éste intenta desembarazarse de él dando patadas al aire, como si tuviera encima una mosca cojonera. De repente, la habitación se ilumina a intervalos: es el móvil dispuesto a ofrecernos su serenata matutina. -¡Suena ya! ¡Suena ya, maldito mo...vil! - exclama el despertador, tras nueve minutos de alaridos. Y por fin comienza la canción, acompañada de guiños de colores y de golpes en la pared, pues el vecino se sirve de la eficiente plantilla de trabajadores de Jaime, y se ahorra personal para él mismo (eficiencia energética). -¡Apaga ya el móvil!- se oye desde el otro lado. -¡Cómo duerme el notas!- y entre los artilugios y la inestimable ayuda de Ana... Jaime, por fin, despierta, no sin antes intentar asesinar al móvil, mientras el reloj disfruta desde lejos, aliviado por estar más lejos y tener un botón más sencillo. Morfeo siempre se la juega, hasta el día en que lo metieron en la cárcel, con atenuantes por enajenación mental transitoria, si es que la narcolepsia se puede incluir en ese amplio abanico del atenuante. Ancha es Castilla.
Hablábamos sin embargo de conseguir que Morfeo te abrace, no de deshacernos de él. Habíamos incluido en la receta tres ingredientes básicos: ganas, terminaciones nerviosas relajadas, y los sentidos del cuerpo ajenos a ruidos, luces, asperezas y amarguras.
1- Se recomienda un vaso de leche caliente, sola o con Cola-Cao.
2- Un colchón que no sea muy blando... sobre todo si duermes en pareja, pues ya ves, Jaime comenzó a ganar peso, y cuando durmiera con Ana, y le sobreviniera el sueño atroz, obligaba a ésta a precipitarse por el valle como si fuera un canto rodado. A veces Ana se resistía a ese destino y luchaba por permanecer en lo más alto, agarrándose con uñas y dientes a las sábanas y al pico del colchón, pero despertaba con agujetas y  bíceps fibrados. Así que, en un día de esos en los que pretendían arreglar el mundo, se fueron a la tienda a pedir el colchón más duro que hubiera. Ana le dijo al chico que lo colocara en la habitación de matrimonio, le dio las gracias con un guiño, y él la correspondió con una sonrisa que la dejó tirada en el colchón durante unos minutos que no recordó más, niña mala. Y lo estrenaron, Jaime y ella: el gordo y la flaca; los cantos rodados que fueran antaño se convirtieron en inamovibles rocas, con los cuerpos paralizados, y los ojos apenas levantados mirándose de arriba abajo, preguntándose dios mío, qué clase de pegamento han echado aquí... ni muy duro.
3- Se recomienda también un olor neutro, ese olor que huele a nada, como en los anuncios de compresas, aunque allí siempre olía, a caracoles, a cera, a hogar, al espesor de los cuerpos de Ana y Judith entrelazados, recordando que cada encuentro era más corto, y menos sonoro.
4- La habitación igualmente deberá estar a oscuras o a la luz tenue de una persiana no bajada del todo, como le gustaba a Ana, que temía la completa oscuridad. ¿Qué es lo que tanto temes, preciosa? preguntaba Jaime con media sonrisa y con cara fingida de malo. A ti. ¿A mí? y se hacía el sorprendido mientras le pasaba el pulgar por el cuello a modo de navaja. Era un juego de pareja. Jugaban al malo y la buena. No seas malo, le rogaba Ana, con la voz pava, ese pavo de niña tonta que tanto le gustaba a Jaime, que se llegaba a excitar tanto, que a veces caía en el más profundo de los sueños. Y allí se quedaba la pobre Ana: despierta, sola, con su muñequito Pipo en las manos, y sobre todo, y ante todo: despierta.
5- Quinto componente del tercer ingrediente: el silencio. Y no, esto no es un anuncio de aire acondicionado. Hablamos del silencio, del supremo silencio, tan difícil de conseguir en una ciudad como Madrid, que no duerme nunca. ¿Qué es el silencio? le preguntaba Jaime a Ana, ¿y tú me lo preguntas? ya no me acuerdo, contestaba ella resignada. Coches que frenan o aceleran, alarmas que se disparan y que nadie parece oír aunque todo el mundo las maldice, borrachos que ahogan sus penas con infinita alegría, hijos de perro e hijas de gata unidos por fin en un  botellón, borrachos que cantan sus penas con infinita alegría, el camión de la basura que tritura nuestras miserias, el vecino del tercero que ha tenido un mal día y descarga su frustración en la cara de su mujer, la mala conciencia gritando a todos los que lo han oído y no han hecho nada, la vecina de arriba que practica artes amatorias enriqueciendo la lengua de Cervantes (así me gusta, babeante y viscosa, voy a restregarla por todo mi cuerpo, sí, pero prométeme, prométeme churri, que  no vas a dejar de ostentar esa voracidad virgen, insatisfecha, mendicante e intrépida hasta que la reciba lo más profundo de mis entrañas, ohhhhhhhh, sí, Diossssssssssssss) las disputas de bandas rivales que pelean a sus anchas, el panadero que canta su alegría con infinita tristeza, Mario que sale cansado y saluda sin mucho afán (Mecano) los pájaros en primavera, los truenos en verano, el viento en otoño, los granizos repiqueteando en invierno, el colchón duro que resuena amplificado, tú, yo, el ruido de la nada, silencio, coño! (Melendi)  que esto no es un anuncio de aire acondicionado.
Y si se nos hace difícil ejecutar todos estos requisitos, podemos recurrir a las pastillas para dormir, ese nombre genérico que engloba las naturales, las no naturales, las que se consiguen con o sin receta, infusiones, cápsulas, sobres, efervescentes, rosas, blancas, doradas, de una en una, de dos en dos, de tres en tres, efectivas, inservibles, adictivas, sin o con efectos secundarios. En fin, en la variedad está el gusto.
La historia marea, ¿cierto, Derrida? Puedes abandonar la historia con Jaime en la cárcel, acusado del asesinato de Mary O'Donson, por dormirse cuando y donde no debía, o con Ana detenida en el tiempo, cantando en el tren Yo te esperaré, que ya se iba a encontrar con su amante Luis-30, o con Jaime en la cárcel, mirando a la luna llena, o con Ana en su muro, llorando por la vagina... hoy me quedo con Ana sentada en el sofá, recordando una historia que no vivió, pero que fue parecida: Jaime la sacó a bailar, y le cantó con micrófono en mano ante la expectación de todo el pueblo...

               puedo no roncar por la mañana, puedo trabajar de sol a sol, puedo subirme hasta el Himalaya, o batirme con mi espada para no perder tu amor, puedo ser tu fiel chofer, mujer, todo lo que te imaginas puedo ser, y es que por tu amor, VOLVÍ A NACER!!!

FELIZ HISTORIA, FELIZ MATRIMONIO, FELIZ SOLTERÍA Y FELIZ VIDA. Javier B.
 
 
 
 
 
 
 
 
                                        
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