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Saturday, December 21, 2013

NO HAY MARCHA EN NUEVA YORK: Mecano

Dándole vueltas al recopilatorio que encontré de mis tres polillas que de tanto dar contra el cristal, se colaron en la bombilla, me he empeñado en seguir hablando de sus canciones, y en las fechas que estamos, podría haber hablado de aquella canción sobre Nochevieja en que los españolitos por una vez hacen algo a la vez, o quizás en alguna otra de sus míticas canciones. Pero no. Año 1988. Autor: José María Cano. Primer single del álbum Descanso Dominical. Es una canción que rememora el swing de los años 40 y que comienza al ritmo del saxo y la batería con escobillas, y acompañamiento de armonías vocales. Es el arranque perfecto para que las polillas nos cuenten una historia, y así lo hacen, sin estribillo, sin tener que repetir ningún verso. Quiero decir: sí que hay una entonación repetida, pero no una letra.
El antiamericanismo era un rasgo muy peculiar de la España de los años 80, aún quebrada por la dictadura franquista, y ser de izquierdas, implicaba un rechazo a los valores provenientes de Estados Unidos. La imagen de bienvenido Mr. Marshall aún escocía entre varias generaciones, y el apoyo, más o menos disimulado, del país de los sueños al dictador, hacía poner en duda las virtudes yanquis. Pero sobre todo: Estados Unidos era el máximo representante del capitalismo, frente al comunismo ruso, y la izquierda española, enraizada en el comunismo tanto como la francesa, siempre ha mostrado cierta animadversión hacia Estados Unidos, sobre todo cuando éstos son gobernados por algún líder republicano, dígase Reagan o Bush. (recordaréis el gesto electoral de Zapatero no levantándose al paso de las tropas americanas el 12-O).
En cualquier caso, no creo que las polillas cantaran esta canción con este contenido, sino con el de desmitificar quizás la imagen del Nueva York de los años 80 como la ciudad de las ciudades. Y nada más. Y así les salió una canción de lo más graciosa.
  ¿Os acordáis de Vanesssa? Aquella chica a la que le crecían las eses al enamorarse de su nene en sus vacaciones de verano en Italia?
  Los que seguisteis esta historia sabéis que finalmente Vanesssa cogió el avión a Nueva York para encontrarse con George. El problema es que Vanessa pertenece a ese importante grupo de españoles que se sienten inseguros con el inglés, y ante tremendo problema, se empeñan en no aprenderlo porque según ellos, no se les da bien. Tienen un mecanismo de autodefensa que no les deja avanzar más allá del verbo to be, y cuando se encuentran con cualquier problema, terminan diciendo, a mí es que el inglés nunca se me ha dado bien... para volver a empezar... de cero. El caso es que cuando lo necesita de verdad, el anti-english, recurre al verbo to be como si fuera una tabla de salvación, y lo mete en cualquiera de sus oraciones. Así, cuando Vanessa pasó por el check-in, preguntó a la chica que la miraba como un soldado: where is my bag??? dónde está mi maleta??? aciertoooooo, pero Vanessa quería llevarla como equipaje de mano, no que se la facturaran, pues consideró que no necesitaba una gran maleta para hacer su vida junto a George, pues su vida acababa de empezar, y los corazones que llevaba para regalar, estaban rellenos de helio, y prácticamente no pesaban. En el despegue, Vanessa sintió que sus animalitos se habían quedado bajo la responsabilidad de la persona inadecuada, así que la velocidad, el vértigo, y el remordimiento repentino, la hicieron querer vomitar, por lo que rogó a la azafata... Are you accompany to the toilet, please? I am not walk alone... y sí, es cierto que los rascacielos le parecieron demasiado altos, la comida demasiado grasienta, los días demasiado largos esperando a que George llegara de trabajar, las exigencias demasiado estrictas, para con ella y sus deseos de trabajar como administrative assistant en cualquier sitio, pero lo que más largo se le hizo, fue la espera a George en el aeropuerto, pues su prometido tardó dos horas en llegar a recogerla, y ella, puro jet lag,  sin saber dónde cambiar sus euros por dólares, le prometió: I am not move de aquí hasta que llegues. George llegó sudando gotas gordas tras atravesar el subway. Vanessa, que había soñado con un tranvía llamado deseo, sólo acertó a preguntarle... Are you love me?, a lo que George contestó con un sudoroso Of course I do, of course I DO!!
Pero el amor se demuestra andando, y con dedicación, que eso de la calidad ante la cantidad no estaba hecho para Vanesssa, poseedora de demasiadas eses a las que rellenar con besos, y George se pasaba el día trabajando en Mahattan, y George no cedió ante los caprichos de Vanesssa, que solía decir... I am want to do it without condom... pero George era sospechosamente precavido con aquello del virus del amor. Y las tardes de Vanessa, que no sabía cuándo era mañana y cuándo tarde de tanto comer jamón dulce, se componían de hilachos de recuerdos, que sólo terminarían tejidos cuando aceptase una palabra: arrepentimiento/regret. Se asomaba al Facebook para ver cómo en España seguía todo igual, o peor, pero sus amistades seguían tan felices, y sin echarla de menos. Activó el chat para que la gente la viera en verde, esperando ver quién le hablaba, y sólo una antigua amiga, considerada por Vanessa cotilla, sin vida propia, y un pelín tonta, le dijo...
- Hello!!!!!
- Hola Sonsoles. ¿Cómo estás?
- Pues aquí en la playa. Ya sabes que aquí en Torrevieja se pueden pillar buenos días de sol, aunque sea diciembre.
- Ah, me alegro.
- ¿Cómo te va?
- Bien.
- ¿De verdad? Me alegro.
- No, no es verdad. Me paso todo el día sola, Sonsoles. Me arrepiento de haber dejado mi trabajo. He venido a América a encerrarme en un cuchitril, y quiero sol, quiero sol, y jamón serrano!!
- Ay, amiga, lo siento. ¿No tienes forma de recuperar tu trabajo si vuelves a España?
- No lo sé, no sé nada.
Sonsoles vio desactivarse el chat, y sintió una pena tremenda por aquella antigua amiga de instituto. Vanessa sintió pena de ella misma.
A los pocos días, Vanesa tuvo varias charlas con su amante americano, se cogió un billete de ida a Madrid, y se despidió de manera poco traumática de George, al que le pidió que la despertara cuando fuera más madura y más lista, y se subió al avión quitándose el miedo al ritmo de un la-la-la, para pedir por favor, que cuando nadie la recibiera en la T-4, tampoco nadie dijera nada por favor, que hablando el alma le destrozarían, y dibujó en las nubes el recuerdo de aquel 2013 lleno de eses hechas de sueños y mentiras hechos realidad.
                           
I am never forget you
 
     Y aunque nunca lo olvidara, Vanessa se decidió por una vida con estribillo, y de tardes repetidas.                        

Wednesday, October 16, 2013

HOMENAJE A ...

... TRES POLILLAS QUE DE TANTO DAR CONTRA EL CRISTAL, SE HAN COLADO EN LA BOMBILLA: MECANO.

Parece que sí, que ese día que un día llegaría, llegó, y lo peor de esas llegadas es que uno no sabe cuándo ocurrió, y sólo se da cuenta de que ocurrió cuando mira hacia atrás, y parece que ya no hay remedio. Pero no penséis que voy a creer a pies juntillas todo lo que me digáis. Por vuestra culpa, me pasé toda la infancia pensando que las lesbianas son mujeres poco agraciadas que no gustan a los hombres, y que no tienen más remedio que relacionarse entre ellas. Son cosas de las épocas, no os voy a dejar de querer por eso, pero ahora sabréis bien que la homosexualidad no se elige por defecto, que es más bien algo natural, como tener los ojos azules, o las piernas largas. Hablo de aquella horrible frase "si no gusto, ya sé lo que hay que hacer".
Y de la misma manera que ya no me creo aquella frase, no me creo que seáis más que tres polillas que de tanto dar contra el cristal, os habéis colado en mi bombilla. No fue pronto, fue más bien tarde cuando no quedaba más cerilla y era el dedo lo que ardía. Pero tampoco os voy a creer en eso; el dedo no os ardió: apagasteis la cerilla. Hay cosas que suben y no tienen por qué descender, porque le pueden a la gravedad, y vosotros, polillas, sois de ésos. ¿Tanto miedo le daba la altura a esta cordada? ¿Qué os pasó? ¿No dejasteis de miraros los pies? La tortilla dio la vuelta y muchos más de tres se quedaron en cubierta, gritando que volvierais a coger el timón, el uno, el dos, el tres y el mil, y el millón, y a todos nosotros nos seguía interesando escuchar, que ni escondite inglés ni nada, al pilla pilla rumores que si volvéis que si reeditáis. La foto no os hace justicia porque no refleja cuántas historias nos dejasteis, de cuántas cosas hablasteis, ni sabe la foto de cómo el aceite de ese quinqué nunca se agota, porque no dabais contra el cristal, teníais el mejor de los poderes: el uno, la palabra,  el dos, la música y  el tres, la voz. Puede que sí, que os enciendan para que se os  vea desde fuera, como la luz de la nevera. Es lo que me pasó a mí cuando hace unos días fui a la casa donde pasé parte de mi vida y entre mis antiguos CDs, os encontré. Tenéis que saber que a la nevera se va a beber y comer y que de vosotros aún me bebo de qué está hecho el aire, que si el invierno viene frío, quiero estar junto a ti, y lo bien que lo pasan los muertos en ese cementerio cuidado por doce apóstoles de verde, que Salvador Dalí debe  de haberse reencarnado ya, que una de esas estrellas que en Madrid no se ven debe de ser Laika, que no llores más niña de piedra, que Miguel no va a volver, qué tirria le cogí al mar, y que probablemente puedo ser yo ese algo con tendencia a quedarse calvo de... tanto recordar, pero es que quince mil encantos son muchos encantos, que no hay manera de detener cien palomas al vuelo, que el Sida es el virus del amor, no el de la aberración, y ya hemos aprendido a ponernos el condón, y qué mierda con el caballo, cuánta gente se ha cargado y cuántas familias se han roto, y cómo se ha metamorfoseado en drogas de diseño, y no sé cómo va el tema, pero ya no se les ve en las calles, y no, aquí en España ya no se cuentan los muertos de Eta, y ojalá nunca volvamos a contarlos, porque nunca deberíamos decir qué más da, que sigamos celebrando el siete de septiembre, que sin ti la vida es un cero, aunque no hayas viajado a Venus en un barco, y te hayas levantado pensando que hay un maromo en tu cama y te has vuelto esterosexual, que todavía soy ese niño que la luna mece cuando mengua, que una rosa, no es más que una rosa, y que os voy a seguir mirando en la nevera desde fuera, con maquillaje o sin maquillaje, que si de este mal de amores yo me fuera pa la tumba, a mí no me manden flores, que como dice esta rumba, aquello de hoy no me puedo levantar no es ninguna chorrada, otra vez me queríais engañar...
Estaré atento por si volvéis al local, que no puedo remediar esa sensación de que se me empañe la mirada, con lágrimas de agua pasada, despintando la fachada.
 
 
Gracias Ana, Nacho y Jose, por ser la bombilla que espantaba mis polillas, por ser un quinqué que nunca se apaga, por ser la cordada que nunca se mira los pies. Gracias.
 

Thursday, July 11, 2013

COUNT ON ME/TREASURE: Bruno Mars

En ese bar al que tanto te gusta ir, porque aún conservan una gramola que Bruno Mars trajo hace poco más de un año, me ofrecí a la camarera para ayudarla a retirarla un poco, para que pudiera barrer los restos de comida que allí se habían colado. Aproveché para mirar cuántas cosas había detrás de la jukebox, y me quedé sorprendido al descubrir cuántos tesoros Bruno Mars había puesto antes a nuestra disposición, y yo no me había enterado. Y es que este hawaiano de 28 años ya había sacado a la luz en 2010, un disco llamado Doo-Wops and Hooligans del que me ha sorprendido esta canción: Count on me. Parece ser que incluso alcanzó el séptimo puesto en Promusicae España, pero reitero: no me enteré. En Australia y Nueva Zelanda sí que fue todo un éxito durante el año 2011, y no es para menos. El mismo Bruno Mars colaboró en la autoría de esta canción, junto con Philip Lawrence y Ari Levine.
Count on me es una declaración de intenciones aplicable tanto para el amor como para la amistad.

                               
 
COUNT ON ME/CUENTA CONMIGO

 
IF YOU EVER FIND YOURSELF STUCK IN THE MIDDLE OF THE SEA
SI ALGUNA VEZ TE VES ATRAPADO EN MEDIO DEL MAR
 
I'LL SAIL THE WORLD TO FIND YOU
NAVEGARÉ POR TODO EL MUNDO PARA ENCONTRARTE
 
IF YOU EVER FIND YOURSELF LOST IN THE DARK AND YOU CAN'T SEE 
SI ALGUNA VEZ TE ENCUENTRAS PERDIDO EN LA OSCURIDAD Y NO VES
 
I'LL BE THE LIGHT TO GUIDE YOU
SERÉ LA LUZ QUE TE GUÍE
 
FIND OUT WHAT WE ARE MADE OF
DESCUBRE DE QUÉ ESTAMOS HECHOS
 
WHEN WE ARE CALLED TO HELP OUR FRIENDS IN NEED
CUANDO SE NOS LLAMA PARA AYUDAR A NUESTROS AMIGOS QUE NOS NECESITAN
 
YOU CAN COUNT ON ME LIKE ONE TWO THREE
PUEDES CONTAR CONMIGO ASÍ, UN, DOS, TRES,
 
I'LL BE THERE
Y ESTARÉ AHÍ
 
AND I KNOW WHEN I NEED IT
Y SÉ QUE CUANDO LO NECESITE
 
I CAN COUNT ON YOU LIKE FOUR, THREE, TWO,
PUEDO CONTAR ASÍ: CUATRO, TRES, DOS,
 
AND YOU'LL BE THERE
Y ESTARÁS ALLÍ
 
CAUSE THAT'S WHAT FRIENDS ARE SUPPOSED TO DO
PORQUE ESO ES LO QUE SE SUPONE QUE HACEN LOS AMIGOS
 
IF YOU ARE TOSSING AND YOU ARE TURNING AND YOU JUST CAN'T FALL ASLEEP
SI TE GIRAS Y DAS VUELTAS Y NO CONCILIAS EL SUEÑO
 
I'LL SING A SONG BESIDE YOU
CANTARÉ UNA CANCIÓN A TU LADO
 
AND IF YOU EVER FORGET HOW MUCH YOU REALLY MEAN TO ME
Y SI ALGUNA VEZ TE OLVIDAS DE CUÁNTO SIGNIFICAS PARA MÍ
 
EVERYDAY I WILL REMIND YOU
TE LO RECORDARÉ TODOS LOS DÍAS
 
...
 
YOU'LL ALWAYS HAVE MY SHOULDER WHEN YOU CRY
SIEMPRE TENDRÁS MI HOMBRO CUANDO LLORES
 
I´LL NEVER LET GO, NEVER SAY GOOD-BYE
NUNCA TE DEJARÉ IR, NUNCA TE DIRÉ ADIÓS
 



 

 

 

Jaime había sido siempre un hombre sociable, de ésos que son fáciles de llevar, con los que es agradable tener una conversación de casi de todo. Después del accidente de Ana, sin embargo, se echó varias capas de pintura encima, y los más allegados apenas eran capaces de reconocerlo. Visitaban su castillo de vez en cuando, con Ana Durmiente despierta en la cama, pero los invitados solían rehuir la sonrisa enigmática de Ana Lisa y el verso fácil y aterradoramente sincero de Jaime: sabía que no querrías venir otra vez, pero te aseguro que el osito de peluche que le he pegado a los pies es porque lo necesita. Ana tiene un miedo terrible a que alguna sensación extraña le entre por los pies, por eso le pongo a Pipo en las plantas de los pies, se lo voy alternando, y así está más tranquila. Carmen está hoy muy tranquila, siempre quiere ayudarme a limpiar a su mami, pero yo le digo que ese momento es muy íntimo, que puede ayudarme a ordenar la ropa. También le tengo su móvil siempre cerca. Tengo la sensación siempre de que hay un príncipe velando por ella, y que incluso alguna vez vendrá a romper el encanto que yo no rompo. Seguidamente Jaime podía caer dormido en el vientre de Ana, y el invitado, apabullado por ese ataque de realidad tan ficticia, no sabía qué decirle a Carmen, hija de Jaime y Ana, que se acercaba al invitado con un juguete en la mano para que compartiera su juego.





Jaime se barnizó varias veces a propósito, inventando cuentos e historias, para parecer feliz. Otras veces se barnizaba sin querer. La narcolepsia que padecía se vio compensada con una memoria infinita, hipertimesia. Cuando llegó con toda su vida subida en un camión de mudanzas al número 7 de la Calle Cuesta, mientras le daba instrucciones a los chicos sobre qué sacar en qué momento, vio a un chico rellenito al que reconoció en el acto.

- Perdona, ¿vives aquí?

- Sí, aquí.
- Yo soy Jaime. Vamos a vivir aquí. -Se presentaba Jaime mientras señalaba a Ana Nieves sentada en su silla de ruedas y tapada con una manta blanca para protegerla del levante moderado, y a Carmen, que salía y entraba del camión medio desnuda.
- Yo Carlos. -contestaba el chico, con poco interés.
- ¿Eres de Córdoba?
- Sí, ¿por qué?
- Porque te vi hace tres años en un bar de allí.
- Lo siento, no te recuerdo. - contestó Carlos, que andaba ensimismado, mirándose sus piernas enormes en el reflejo de la silla de ruedas de Ana Nieves.
Desde aquel momento, se prendió una animadversión de Carlos hacia Jaime, que aunque nunca estuvo justificada, nunca dejó de crecer. A Carlos no le gustaba ser reconocido, y menos por un extraño que afirmaba haberlo visto en un bar hacía tres años. A Carlos tampoco le gustó que su amigo Michael sí hiciera amistades con el nuevo vecino, porque Carlos se estaba hundiendo en la locura, y en los momentos en que salía a la superficie de la cordura, pedía ayuda a la persona más racional que conocía: su amigo Michael. Los gritos sin embargo a veces no logran salir de las cuerdas vocales. El agua tragada durante el ahogo no nos permite más que intentar tomar un chorro de aire antes de volver a la irrealidad del mar adentro.
Michael, como hemos dicho, sí que mostró simpatía y entusiasmo por el nuevo vecino. La diferencia entre Michael y los demás era muy simple: quien se acercaba a Jaime era por pura pena; Michael en cambio se acercó a Jaime porque le encantaba su verborrea, sus historias inventadas según las circunstancias, bien  parecía un juglar del siglo XXI, sus paseos por los acantilados, simulando ser Crusoe reconociendo la isla, inventando un nuevo Dios, una nueva proeza cada día.
 Para Michael, Jaime era la representación del tipo europeo: un luchador que lucha contra nadie, un soñador que sabe que no vivirá sus sueños, pero que no deja de soñar, un Quijote que nunca será Sancho, un Ulises que ya no sueña con volver a tierra, sino con atravesar el mar.
Para Jaime, Michael era un americano reconvertido en Don Quijote. Dejó de querer de verdad para querer soñando. Dejó de vivir su vida para buscar quimeras. Renunció a una vida fácil para ayudar a los demás. Michael era un tipo fascinante, que se pasó media vida dilapidando el dinero de sus padres, y la otra media dilapidando la herencia de su tía. Era fácil ser esa especie de neohippy. Por eso Michel lo era.
 
Michael y Jaime se quisieron sin más. Amigos de los de verdad. De los que se miran y no necesitan decirse nada más. Ni se daban abrazos, ni se decían te quiero. Pero Jaime siempre contaba con Michael. Y Michael con Jaime. Las circunstancias de ambos no eran importantes. Se comprendían a ellos, no a sus circunstancias. Jaime nunca le preguntó a Michael qué sientes por Mimi, ni cómo estás con tu hijo. Michael, a quien el rey Tiresias lo había castigado con impotencia y prosopagnosia, nunca miró dentro de los ojos de Ana, ni fue especialmente atento con la pequeña Carmen. Pero se subieron juntos a un barco que no conducía a ninguna parte: uno a babor, el otro a estribor, contando con que uno velaría por el otro, y viceversa. Hasta la mañana en que Mary O'Donson fue asesinada.
 
En este episodio puedes ver cómo se comportó Michael con Jaime, el día en que Mary O'Donson fue asesinada: http://javierbarbagarzon.blogspot.com.es/2013/04/vis-vis-leiva.html
 
 
El día en que asesinaron a Mary O'Donson, Jaime sintió el dolor en las manos de las esposas que un policía gordo y otro flaco le colocaron. Perder sus manos suponía no poder hacerle un gesto a Michael para que se asegurara de que Carmen se quedaba en casa con su mami hasta que el entuerto de la detención pasara. Perder sus manos significaba tener que mirar la cara de sorpresa de la gente que, extrañada, se preguntaba por qué había matado a la americana. Perder sus manos significaba no poder hacerle a Michael un gesto con los hombros, preguntando por qué no reaccionaba. A Jaime se le estaba hundiendo su pequemundo, con Ana-Dulcinea encerrada en casa, quién la lavaría ahora que Jaime se iba a la cárcel. Carmen, tan pequeña, qué sería de ella. Jaime-Quijote perdió su lanza, y como su creador, se quedó manco. Pero Michael no estuvo allí para sacarlo del acantilado, ni para remar por él cuando no tuviera fuerzas, ni para prestarle su luz cuando su candil se desvaneciera. Pobre Jaime traicionado. Y pobre Michael traidor, que cuando encontró quimeras salió corriendo.
 
De pequeño aprendí que no puedes subir a la habitación que está en el ático, que allí espera sedienta de maldad una mujer con una aguja. Ella podría ser amable, me contaban, pero no podía fiarme de ella, que sólo quería que me pinchara con su aguja, que yo no debía sangrar, o me vería atrapado en el tiempo, en un sueño eterno del que nunca podría salir, que mi vida se pararía para siempre ante promesas de amor absurdas. Sabía que pasara lo que pasara, nunca subiría a la habitación de arriba.
Cuando crecí y me eché a la mar, como otros marineros de novela, dejé el camarote de arriba bien cerrado. Nos atacaron tormentas, piratas, enfermedades que desquebrajaron el barco. Los marineros abandonaron el barco uno a uno. Se fueron bajando en cada puerto al que arribábamos. Me vi solo con mis hijas en un brazo, y el otro libre para sacar cubo a cubo, el agua que amenazaba con hundir el barco. Un día me giré y te vi a ti: la bruja que esperaba su turno en el camarote de arriba. Me hiciste creer en el amor eterno. Un dulce yo te esperaré, a sweet i will wait for you, una promesa de caminar siempre contigo, frente al mar o en el mar, un amor eterno que no era más que la repetición mental de un instante, grabado para siempre, y proyectado para siempre en un futuro que no existiría jamás. Y el puedes contar conmigo se convirtió en una trampa en la que la vida se pararía para no caminar jamás. Me quedé entre las redes de una promesa que no se cumple, ni se deja de cumplir. Me quedé en tierra de nadie, ni en ti, ni en mí, y comprendí entonces que mi vida se compondría ya de un amasijo de recuerdos proyectados en el futuro, y que mi presente se asfixió de no haber vivido un pasado contigo y de no vivir un futuro que no llega. Sólo me queda una solución: dejar de contar contigo, y olvidar que me esperas. 
 
El amor eterno proyectado en el pasado me recuerda a una mujer que cuenta su historia a una periodista. Lo recuerda todo con pelos y señales. Lo recuerda a él, sus manos, los momentos que pasaron juntos, el calor del camarote, el sabor de sus besos, el frío del agua helada, el adiós para siempre, hasta la próxima vida, que en esta ya no hay nada que hacer, más que recordarte.1997.
                            
                           My heart will go on, Celine Dion
                           


 El amor eterno proyectado en el futuro me recuerda a las Anas. La Ana de Jaime subida en un tren esperando su primera cita con Luis-30. El amor nunca realizado. El yo te esperaré más repetido se difuminó entre bombas. Y a otra Ana que se quedó esperando a su marido, Miguel, se llamaba, y nunca volvió. Dicen en la aldea que esa roca blanca es Ana, cubierta de sal, y de coral.
                                     Naturaleza Muerta, Mecano
 
                  
                       




 En cuanto a ti, he decidido no esperar más. Te sigo queriendo, cómo no, pero has asfixiado mi presente al no repetir el pasado y al no transportarme al futuro. Nos vemos en otra vida. Me prometiste que me esperarías siete, ¿cierto?
 
 

 Y para definir sus propias canciones, éste es el siguiente sencillo en sacar al mercado, más en la línea de Locked Out of Heaven: Treasure (treza) (la zeta debe pronunciarse como el sonido de un mosquito). Tesoro.
 
                                  
 
 Después de tanto romanticismo, Bruno Mars nos presenta a Isabella, la única mujer capaz de ponerle como un Gorilla:
 
 

 

 

 

 

 



                       

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
                              
 
 
                               
                              
 
 
                              
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 



 


 




 



 



 



 
 
 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 





Thursday, July 4, 2013

ALEGRÍA: El circo del sol

El año 94 marcaba ya el comienzo de una recuperación económica a nivel global, con una de esas crisis que los expertos en capitalismo dibujan con una línea circular ascendente, quizás similar a la de este año 2013, ojalá, y al escribir ojalá recuerdo que las manifestaciones antisistema de estos  días, como las recientes en Brasil, no son realmente antisistema, que lo que buscan en realidad es restablecer el orden anterior, y ése es el error. Si la máquina estuviera andando, quizás nadie protestaría. Si hay algo que cambiar en el reparto de la riqueza, habrá que seguir pidiéndolo cuando las cosas vayan mejor, si es que algún día realmente lo hacen.
En España, un tal Roldán ocupaba telediarios, perforando e hiriendo de muerte el felipismo de tantos años. Este año, el ladrón se ha cambiado de nombre y se llama Bárcenas, y me resulta triste que la sociedad se haya acostumbrado a la corrupción y las consecuencias políticas ya no sean las mismas. Me huelo que el barbitas pronto se autoproclamará como luz que nos ha sacado del túnel, y que nuestro primitivo sistema democrático lo volverá a llevar al poder a pesar de las mentiras, la manipulación, y el haberse cargado y mantenido en jaque a nuestro malogrado estado de bienestar.
La Europa económica, nunca real, se agrandaba con quince países, mientras que la Gran Bretaña que siempre nos mira con ese aire de indiferencia y desconfianza, se acercaba un poquito más por obra y gracia del Eurotúnel.
En Oriente Medio, Yasir Arafat continuaba con su lucha por el reconocimiento del pueblo palestino, y algunos lo alentaban con un Nóbel,  mientras la guerra fría empezaba a formar parte ya de los libros de historia, pues se retiraron ya los últimos soldados "soviéticos" del Berlín oriental, y la aparente nueva amistad entre los gigantes norteamericano y ruso se escenificaba con un astronauta ruso subiéndose en una nave americana.
La importancia de llamarse Ernesto era evidente en países como México, Colombia o Panamá, pues unos tocayos de apellidos Zedillo, Samper y Pérez, respectivamente, se hacían con el poder.
Y como siempre, teníamos que mirar de reojo a donde casi nunca miramos, pues bofetadas de mala conciencia nos llegaban desde Ruanda, donde uno de los peores genocidios del siglo se producía mientras el mundo miraba de brazos cruzados. ¿De verdad hemos cambiado?
Conocíamos algunos a los que con el tiempo se convertirían en favoritos: Ricardo Arjona o Laura Pausini (qué conmoción al saber que el padre de Marco se lo llevó lejos sin contar con él), y Kurt Cobain se unía a esa larga lista de mitos que se van jóvenes, o mejor, esa larga lista de jóvenes que se van jóvenes y se hacen mitos.
Estoy hoy aquí para recordar una de las mejores canciones de finales de siglo, y para mí, la mejor de 1994: Alegría, del Circo del Sol, una canción escrita en italiano, español e inglés, apostando desde su base por la universalidad, y que hace referencia al que es quizás el sentimiento más deseado, suponiendo que la felicidad nunca es completa y por tanto utópica. ALEGRÍA.
 
                  
 Aunque la canción está escrita en tres idiomas, esta vez no lo vamos a tener demasiado complicado, pues la letra en español es una traducción literal del italiano, y es el párrafo en inglés el que varía ligeramente.

Alegría
Come un lampo di vita
Alegría
Come un pazzo gridar
Alegría
Del delittuoso grido
Bella ruggente pena, seren
come la rabbia di amar
Alegría
Come un assalto di gioia
Alegría
I see a spark of life shining (veo un chispazo de vida que brilla)
Alegría
I hear a young minstrel sing ( escucho un joven juglar cantar)
Alegría
Beautiful roaring scream of joy and sorrow (un grito clamoroso y bello de felicidad y dolor)
Alegría
so extreme, (tan intenso)
There is a love in me raging (hay amor en mi rabia)
Alegría
A joyous magical feeling (un sentimiento mágico de gozo)
Alegría
(ITALIANO)
Como la luz de la vida
Alegría
Como un payaso que grita
Alegría
del estupendo grito,
de la tristeza loca, serena,
como la rabia de amar,
Alegría,
como un asalto de felicidad.
(INGLÉS)
La alegría. Y cada uno de nosotros la encuentra de vez en cuando, algunos con más frecuencia que otros. La encontramos de manera pública o privada, manifiesta u oculta, individual o colectivamente, como cuando España o cualquier país se une celebrar victorias deportivas que son las hazañas épicas de nuestros días.
 En el año 94, todo un país veía  atónito cómo Luis Enrique sangraba después de que un jugador italiano le propinara un codazo ante los ojos ciegos de un árbitro húngaro, y España se quedaba de nuevo en cuartos de final en un mundial. La alegría se producía entonces, y muchas otras veces, de un sentimiento en común con muchas otras personas, de una rabia compartida, de una épica colectiva, por frustrante que resultara.

                                     
  La alegría a veces es tan íntima e intransferible que resulta indecible. Uno se alegra por el simple hecho de abrir unos ojos adormilados y saber que el día promete, con la seguridad de que las posibilidades de que el día se estropee, rondan un escaso 0.1%, y que aún así, de cumplirse el 0.1%, nuestro escudo de alegría absorberá esa decimilla con herramientas como el relativismo, las ganas de resolución, y la euforia que todo lo irradia.

La alegría de los niños corriendo unos tras otros, apenas frenados por una risa que duele en el vientre, que les encoge el torso y termina paralizando sus piernas, más alegres aún cuando pierden en el corre que te pillo.
                                       


La alegría de la organización colectiva, de la euforia de que se está construyendo algo nuevo: una reunión, un viaje en común, una cena de muchos, un brindis al aire, una cena de nochevieja, el vértigo de mirar al nuevo año con miedo por su extensión pero con todos nuestros propósitos en mente, sin saber que el día dos de enero se explotarán en la rutina, como una pompa de jabón que sale espléndida y que termina muriendo sin aparente motivo antes de alejarse unos centímetros de nuestros labios.

      MECANO      Un año más
 
    La alegría llega sin avisar: se te instala en el alma como un invitado que no sabes cuándo se irá, pues la visita es tan intensa que lo abrazas sin plantearte si el momento tiene un fin.                                                                                                                                                                                          
 
 A Silvia, aferrada al amor de Cristian y al momento en que cada viernes regresara de su trabajo en Londres, la alegría le llegaba a través de corazones en el whatsapp (busca Little Talks en este blog), y en poco tiempo, cansada de alegrías mentirosas, la alegría se disfrazó de unas irreprimibles ganas de aniquilación. La nada, la transparencia del vacío se convirtió en alegría.
Enrique, cansado de buscar los besos de Vanesa por el pueblo, sintió una alegría jamás vivida cuando la expulsó de casa de su madre y al día siguiente despertó solo en la cama. Le sobraba espacio y sus piernas se movían por todos los rincones de la cama, y gozaban ante la sensación de encontrarse la una con la otra, sin prisas porque desde entonces ya no tendría que vestirse y calzarse a toda prisa en busca de un beso perdido. Busca Impossible en este blog.
Rocío conoció una íntima alegría a los cincuenta largos. Al reemprender sus quehaceres en un nuevo pueblo donde nadie la conocía, lejos del recuerdo del único hombre que la desvistió, bebía la alegría de compartir la comida que prepararía cada día con  su vecina Mimi, que decían por ahí que había sido puta, pero ella no creía esa historia, pues Rocío aprendió a decidir lo que era verdad y lo que no, y pensaba que sus tres hijos eran felices, que Carlos era un enamorado que pronto encontraría alguien mejor que María, una muchacha más sencilla, que saliera menos y que fuese más leal con su hijo, que era un portento. Que Toni, su amanerado hijo, necesitaba un par de años más para hacerse hombre, que pronto la voz se le masculinizaría, que quizás cuando encontrara novia su cuerpo se agrandaría a base de deseos sexuales. Que Barto pronto crecería y se parecería más a su amigo Mike, que se estaba quedando muy niño y muy gordo, pero que el tiempo y la paciencia eran la mejor medicina. Todo lo resuelve el tiempo se decía la señora. Alegría.
Mimi gozaba en su cocina. Michael se la cedió con gusto. Padre e hijo le daban toda la mañana para idear una nueva receta. Se grababa a Arguiñano cada mañana y sonreía al pensar que si los manjares de hoy eran una exquisitez, con los de mañana sus hombres Michael y Mike rebañarían los platos, y a ella se le caerían las bragas en ese orgasmo gastronómico diario.
Carlos conoció la alegría en multitud de ocasiones: cuando una americana generosa le aprobó su tesis doctoral, cuando le regaló una casa en la playa, cuando conoció a su amigo Michael, propietario de una casa también donada por la americana generosa. Pero su mayor alegría  la conoció en un curso sobre Platón en la facultad de Granada. María, la bella dama sin piedad, se sentó frente a él con las piernas cruzadas a lo Sharon Stone, pero con bragas de color rojo, y le sonrió para bajar con él la cuesta de la facultad, y llegar rodando hasta su mismísima cama de estudiante soltero y virgen.
Jaime, con una niña en brazos y una mujer impedida  en la cama, recuperó la alegría cuando llamó a un camión de mudanzas y metieron muebles, recuerdos y libros bajo sus órdenes. Llegó al pueblo de la costa, y nunca más dejó de oler a mar, y sus vecinos los recibieron con los brazos abiertos. Obtuvo un nuevo mejor amigo llamado Michael, a pesar de las reticencias de Carlos, que nunca demostró demasiadas simpatías hacia el pobre Jaime, que se esforzaba por gustar a todos sus vecinos. Fue una alegría intensa y persistente, producida por la asimilación de que la triple paga que le venía del estado por enfermo de narcolepsia, por la ley de dependencia, y por el hecho de que su mujer fuera víctima de terrorismo le habían solucionado la vida, y que nunca más pondría pilas a los relojes, porque nunca más se despertaría de manera artificial.
Cristina conoció la alegría al descubrir los muchos y sorprendentes espacios de placer que su cuerpo guardaba, y que Almudena se encargó de destaparle. Busca Please don't say you love me en este blog.
Y tú me das la alegría cada vez que te asomas a mis ojos, y te colocas la careta de payaso, te toco la nariz y me mojas la cara, te abro las manos y de ella salen corazones saltarines que me como con los ojos, abres tu boca y vas sacando papelitos de colores que repiten que me quieres, y los corto para leerlos con mis oídos, me pones las manos en tu peluca de colores y me conduces a la caja donde el cuerpo se me corta en pedazos, me clavas espadas de amor y no me matas, disparas dardos alrededor de mi cuerpo y yo permanezco erguido y sin miedo a que me mates, me conduces por una cuerda fina y estrecha de la que nunca caigo. Eres un elefante que me pisa y no me aplasta. Sabes que de niño les tenía miedo a circos y payasos. Sabes que tengo las entradas compradas, esperando que nos acompañes por fin, que no hay miedo ni tristezas con tu alegría.
 
          
                                                       
                                 






 
 
 

Monday, May 27, 2013

¿QUIÉN? : Pablo Alborán

Con este chico, me pasa un poco como con Adele: canta tan bien, que a veces le cojo un poco de manía :(, no por nada claro, no por sus trajes de chaqueta ni nada de eso, sino porque su caballerosidad es tan elevada, sus sentimientos tan definidos, y sus emociones tan contenidas, que me digo a mí mismo: ¿y tú Peter Pan? ¿Cuándo vas a madurar? Al final, me elijo a mí mismo, y suelo descartarlo de las mejores canciones, porque prefiero la explosión al derrame contenido, el sentimiento a flor de piel al concepto del sentimiento, y el grito adolescente a la madurez de quien sabe tanto de la vida, que sabe cómo afrontarla. Pero a veces los dioses son tan buenos dioses, que saben bajar del templo y sufren y sienten como los humanos. Adele lo hizo en Set fire to the rain, y Pablo también lo hace con frecuencia. Lo hace con esta canción, y lo hará con muchas otras, porque él es bueno and he knows it.
 
 
    No te atrevas a decir te quiero, no te atrevas a decir que fue todo un sueño, una sola mirada te basta, para matarme y mandarme al infierno, ¿quién abrirá la puerta hoy para ver salir el sol sin que lo apague el dolor que me dejó aquella obsesión, de tu corazón con mi corazón, de mis manos temblorosas arañando el colchón?
 


                                                             
 
     ¿Quién va a quererme soportar, y entender mi mal humor? si te digo la verdad no quiero verme solo... me conformo con no verte nunca, me conformo  si ya no haces parte de mi vida, te ha bastado una noche con otro, para echarme la arena en los ojos...
 
                                        
           
EXTRAÑOS EN MI COLCHÓN: POLICROMÍA


Tú y yo tenemos que acabar con las 3a.m. Es una hora maldita, pues a esa hora soñé anoche que lo veías a él, que te entusiasmaba reencontrarte con él, que lo tuyo y lo mío no había sido más que un sueño, y lo busqué a él para quererlo también, porque no era más que una extensión de tu mundo, pero no estabas con él, seguías queriéndome a mí, pero me antojé también de él, y de la que estuviera en su mundo, y así tú te tragabas mi mundo, el tuyo, y no quedaba más que el amor que te tengo. Me desperté confuso. Te llamé. Ahí estabas. Te preocupaba que construyeran por fin el lote que habías comprado para no dormir al raso ni una noche más, y a mí me preocupaba los pantalones que me pondría ese día para trabajar. Recordé cómo tus manos se agarran al colchón, y no quise que nadie te hiciera cogerlas así, y recordé entonces, que es cierto, que mi amor es enfermizo, que pasé una noche al raso para sentir lo que tú, y que te fuiste a la ciudad para elegir pantalones, y encontrarlo a él, pero no, ya estaba soñando de nuevo. Me quieres a mí, aunque un extraño al que también quiero se ha metido en nuestro colchón.(después de ti)
 
 

Eran las 3a.m. de un día cualquiera de un mes de noviembre cuando me di cuenta de que tú nunca volverías a ser quien fuiste. Me convenciste para que fuera a aquella cena de antiguos compañeros de trabajo. Cené, bebí, y las charlas se alargaron a medida que la boca se me hacía más pastosa. Quise olvidarte, que salieras de mi vida durante unas horas, que tus necesidades físicas salieran de mi cabeza, que no existieras tú ni lo que te estaba matando. No pude. Vi a otra cualquiera estirándose en la silla con la mayor naturalidad del mundo. Te imaginé a ti haciendo un gesto tan trivial y supe entonces que nunca podrías volver a hacerlo, porque un extraño se había metido en tu vida. El extraño te hacía gritar, no te dejaba moverte, no te dejaba ver con claridad, ni oír más tequieros, ni acunar a tu niño, ni siquiera estirarte en la silla con la naturalidad del que se mueve sin ser consciente de su cuerpo. Volví a casa con la angustia de quien no sabe aceptar las cuentas atrás. Dormí junto a ti y junto a la certeza de que pronto no estarías. Ahora que no estás, a ti también te quise. Y mucho.(Tú)

Carlos. Carlos no es un chico celoso. Nunca se ha preocupado de saber qué siente o sintió María cuando andaba con otros. Sólo le obsesiona tratar a María como una reina. Pero nunca le hace preguntas sobre otros. Y ése es el pequeño y secreto fracaso de María. Odia que Carlos no le pregunte qué cosas sintió con otros, o cómo lo hizo con otros, y entonces lo tortura con desplantes y desprecios. Deja caer sus pequeñas bombas en mitad del acto sexual... házmelo así como me lo hicieron aquella vez en la fiesta de graduación... y Carlos sonríe, y se dispone a hacerlo, encantado, porque su amor es tan puro e ingenuo, que echa a patadas a cualquier extraño en el colchón, y convierte las bombas de María, en cerillas mojadas por la lluvia. (Quién mató a Mary O'Donson)
Morfeo. Morfeo es el primer extraño que se metió en el lecho de Jaime y Ana. No se metió de forma común, pues a Jaime le diagnosticaron narcolepsia, y sus estancias en la cama eran equivalentes a cualquier coma inducido. Entonces se metió Luis-30, con fotitos en el móvil, y con orgasmos surrealistas nunca hechos realidad. Al final, reinó el muro. (Quién mató a Mary O'Donson)
A Michael se le metieron los fantasmas, la conciencia y el rey Tiresias, y fue incapaz de disfrutar con Mimi, que se buscó un amor secreto, no contado, desleal, a su edad... (Quién mató a Mary O'Donson)
A Silvia y a Cristian un monstruo que salía de la pared (busca Little Talks en este blog)
A Hugo y a Bea la incapacidad de amar (busca Corre en este blog)
A Linda y Pablo una palabra contundente (busca Just a fool en este blog)
¿Quién? ¿Quién les solucionaría ahora sus vidas si ellos no sabían hacerlo? Inmaduros...
                                          
                                                    CRUZ DE NAVAJAS, MECANO
                                                        


                              
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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