En ese bar al que tanto te gusta ir, porque aún conservan una gramola que Bruno Mars trajo hace poco más de un año, me ofrecí a la camarera para ayudarla a retirarla un poco, para que pudiera barrer los restos de comida que allí se habían colado. Aproveché para mirar cuántas cosas había detrás de la jukebox, y me quedé sorprendido al descubrir cuántos tesoros Bruno Mars había puesto antes a nuestra disposición, y yo no me había enterado. Y es que este hawaiano de 28 años ya había sacado a la luz en 2010, un disco llamado Doo-Wops and Hooligans del que me ha sorprendido esta canción: Count on me. Parece ser que incluso alcanzó el séptimo puesto en Promusicae España, pero reitero: no me enteré. En Australia y Nueva Zelanda sí que fue todo un éxito durante el año 2011, y no es para menos. El mismo Bruno Mars colaboró en la autoría de esta canción, junto con Philip Lawrence y Ari Levine.
Count on me es una declaración de intenciones aplicable tanto para el amor como para la amistad.
COUNT ON ME/CUENTA CONMIGO
IF YOU EVER FIND YOURSELF STUCK IN THE MIDDLE OF THE SEA
SI ALGUNA VEZ TE VES ATRAPADO EN MEDIO DEL MAR
I'LL SAIL THE WORLD TO FIND YOU
NAVEGARÉ POR TODO EL MUNDO PARA ENCONTRARTE
IF YOU EVER FIND YOURSELF LOST IN THE DARK AND YOU CAN'T SEE
SI ALGUNA VEZ TE ENCUENTRAS PERDIDO EN LA OSCURIDAD Y NO VES
I'LL BE THE LIGHT TO GUIDE YOU
SERÉ LA LUZ QUE TE GUÍE
FIND OUT WHAT WE ARE MADE OF
DESCUBRE DE QUÉ ESTAMOS HECHOS
WHEN WE ARE CALLED TO HELP OUR FRIENDS IN NEED
CUANDO SE NOS LLAMA PARA AYUDAR A NUESTROS AMIGOS QUE NOS NECESITAN
YOU CAN COUNT ON ME LIKE ONE TWO THREE
PUEDES CONTAR CONMIGO ASÍ, UN, DOS, TRES,
I'LL BE THERE
Y ESTARÉ AHÍ
AND I KNOW WHEN I NEED IT
Y SÉ QUE CUANDO LO NECESITE
I CAN COUNT ON YOU LIKE FOUR, THREE, TWO,
PUEDO CONTAR ASÍ: CUATRO, TRES, DOS,
AND YOU'LL BE THERE
Y ESTARÁS ALLÍ
CAUSE THAT'S WHAT FRIENDS ARE SUPPOSED TO DO
PORQUE ESO ES LO QUE SE SUPONE QUE HACEN LOS AMIGOS
IF YOU ARE TOSSING AND YOU ARE TURNING AND YOU JUST CAN'T FALL ASLEEP
SI TE GIRAS Y DAS VUELTAS Y NO CONCILIAS EL SUEÑO
I'LL SING A SONG BESIDE YOU
CANTARÉ UNA CANCIÓN A TU LADO
AND IF YOU EVER FORGET HOW MUCH YOU REALLY MEAN TO ME
Y SI ALGUNA VEZ TE OLVIDAS DE CUÁNTO SIGNIFICAS PARA MÍ
EVERYDAY I WILL REMIND YOU
TE LO RECORDARÉ TODOS LOS DÍAS
...
YOU'LL ALWAYS HAVE MY SHOULDER WHEN YOU CRY
SIEMPRE TENDRÁS MI HOMBRO CUANDO LLORES
I´LL NEVER LET GO, NEVER SAY GOOD-BYE
NUNCA TE DEJARÉ IR, NUNCA TE DIRÉ ADIÓS
Jaime había sido siempre un hombre sociable, de ésos que son fáciles de llevar, con los que es agradable tener una conversación de casi de todo. Después del accidente de Ana, sin embargo, se echó varias capas de pintura encima, y los más allegados apenas eran capaces de reconocerlo. Visitaban su castillo de vez en cuando, con Ana Durmiente despierta en la cama, pero los invitados solían rehuir la sonrisa enigmática de Ana Lisa y el verso fácil y aterradoramente sincero de Jaime: sabía que no querrías venir otra vez, pero te aseguro que el osito de peluche que le he pegado a los pies es porque lo necesita. Ana tiene un miedo terrible a que alguna sensación extraña le entre por los pies, por eso le pongo a Pipo en las plantas de los pies, se lo voy alternando, y así está más tranquila. Carmen está hoy muy tranquila, siempre quiere ayudarme a limpiar a su mami, pero yo le digo que ese momento es muy íntimo, que puede ayudarme a ordenar la ropa. También le tengo su móvil siempre cerca. Tengo la sensación siempre de que hay un príncipe velando por ella, y que incluso alguna vez vendrá a romper el encanto que yo no rompo. Seguidamente Jaime podía caer dormido en el vientre de Ana, y el invitado, apabullado por ese ataque de realidad tan ficticia, no sabía qué decirle a Carmen, hija de Jaime y Ana, que se acercaba al invitado con un juguete en la mano para que compartiera su juego.
Jaime se barnizó varias veces a propósito, inventando cuentos e historias, para parecer feliz. Otras veces se barnizaba sin querer. La narcolepsia que padecía se vio compensada con una memoria infinita, hipertimesia. Cuando llegó con toda su vida subida en un camión de mudanzas al número 7 de la Calle Cuesta, mientras le daba instrucciones a los chicos sobre qué sacar en qué momento, vio a un chico rellenito al que reconoció en el acto.
- Perdona, ¿vives aquí?
- Sí, aquí.
- Yo soy Jaime. Vamos a vivir aquí. -Se presentaba Jaime mientras señalaba a Ana Nieves sentada en su silla de ruedas y tapada con una manta blanca para protegerla del levante moderado, y a Carmen, que salía y entraba del camión medio desnuda.
- Yo Carlos. -contestaba el chico, con poco interés.
- ¿Eres de Córdoba?
- Sí, ¿por qué?
- Porque te vi hace tres años en un bar de allí.
- Lo siento, no te recuerdo. - contestó Carlos, que andaba ensimismado, mirándose sus piernas enormes en el reflejo de la silla de ruedas de Ana Nieves.
Desde aquel momento, se prendió una animadversión de Carlos hacia Jaime, que aunque nunca estuvo justificada, nunca dejó de crecer. A Carlos no le gustaba ser reconocido, y menos por un extraño que afirmaba haberlo visto en un bar hacía tres años. A Carlos tampoco le gustó que su amigo Michael sí hiciera amistades con el nuevo vecino, porque Carlos se estaba hundiendo en la locura, y en los momentos en que salía a la superficie de la cordura, pedía ayuda a la persona más racional que conocía: su amigo Michael. Los gritos sin embargo a veces no logran salir de las cuerdas vocales. El agua tragada durante el ahogo no nos permite más que intentar tomar un chorro de aire antes de volver a la irrealidad del mar adentro.
Michael, como hemos dicho, sí que mostró simpatía y entusiasmo por el nuevo vecino. La diferencia entre Michael y los demás era muy simple: quien se acercaba a Jaime era por pura pena; Michael en cambio se acercó a Jaime porque le encantaba su verborrea, sus historias inventadas según las circunstancias, bien parecía un juglar del siglo XXI, sus paseos por los acantilados, simulando ser Crusoe reconociendo la isla, inventando un nuevo Dios, una nueva proeza cada día.
Para Michael, Jaime era la representación del tipo europeo: un luchador que lucha contra nadie, un soñador que sabe que no vivirá sus sueños, pero que no deja de soñar, un Quijote que nunca será Sancho, un Ulises que ya no sueña con volver a tierra, sino con atravesar el mar.
Para Jaime, Michael era un americano reconvertido en Don Quijote. Dejó de querer de verdad para querer soñando. Dejó de vivir su vida para buscar quimeras. Renunció a una vida fácil para ayudar a los demás. Michael era un tipo fascinante, que se pasó media vida dilapidando el dinero de sus padres, y la otra media dilapidando la herencia de su tía. Era fácil ser esa especie de neohippy. Por eso Michel lo era.
Michael y Jaime se quisieron sin más. Amigos de los de verdad. De los que se miran y no necesitan decirse nada más. Ni se daban abrazos, ni se decían te quiero. Pero Jaime siempre contaba con Michael. Y Michael con Jaime. Las circunstancias de ambos no eran importantes. Se comprendían a ellos, no a sus circunstancias. Jaime nunca le preguntó a Michael qué sientes por Mimi, ni cómo estás con tu hijo. Michael, a quien el rey Tiresias lo había castigado con impotencia y prosopagnosia, nunca miró dentro de los ojos de Ana, ni fue especialmente atento con la pequeña Carmen. Pero se subieron juntos a un barco que no conducía a ninguna parte: uno a babor, el otro a estribor, contando con que uno velaría por el otro, y viceversa. Hasta la mañana en que Mary O'Donson fue asesinada.
En este episodio puedes ver cómo se comportó Michael con Jaime, el día en que Mary O'Donson fue asesinada: http://javierbarbagarzon.blogspot.com.es/2013/04/vis-vis-leiva.html
El día en que asesinaron a Mary O'Donson, Jaime sintió el dolor en las manos de las esposas que un policía gordo y otro flaco le colocaron. Perder sus manos suponía no poder hacerle un gesto a Michael para que se asegurara de que Carmen se quedaba en casa con su mami hasta que el entuerto de la detención pasara. Perder sus manos significaba tener que mirar la cara de sorpresa de la gente que, extrañada, se preguntaba por qué había matado a la americana. Perder sus manos significaba no poder hacerle a Michael un gesto con los hombros, preguntando por qué no reaccionaba. A Jaime se le estaba hundiendo su pequemundo, con Ana-Dulcinea encerrada en casa, quién la lavaría ahora que Jaime se iba a la cárcel. Carmen, tan pequeña, qué sería de ella. Jaime-Quijote perdió su lanza, y como su creador, se quedó manco. Pero Michael no estuvo allí para sacarlo del acantilado, ni para remar por él cuando no tuviera fuerzas, ni para prestarle su luz cuando su candil se desvaneciera. Pobre Jaime traicionado. Y pobre Michael traidor, que cuando encontró quimeras salió corriendo.
De pequeño aprendí que no puedes subir a la habitación que está en el ático, que allí espera sedienta de maldad una mujer con una aguja. Ella podría ser amable, me contaban, pero no podía fiarme de ella, que sólo quería que me pinchara con su aguja, que yo no debía sangrar, o me vería atrapado en el tiempo, en un sueño eterno del que nunca podría salir, que mi vida se pararía para siempre ante promesas de amor absurdas. Sabía que pasara lo que pasara, nunca subiría a la habitación de arriba.
Cuando crecí y me eché a la mar, como otros marineros de novela, dejé el camarote de arriba bien cerrado. Nos atacaron tormentas, piratas, enfermedades que desquebrajaron el barco. Los marineros abandonaron el barco uno a uno. Se fueron bajando en cada puerto al que arribábamos. Me vi solo con mis hijas en un brazo, y el otro libre para sacar cubo a cubo, el agua que amenazaba con hundir el barco. Un día me giré y te vi a ti: la bruja que esperaba su turno en el camarote de arriba. Me hiciste creer en el amor eterno. Un dulce yo te esperaré, a sweet i will wait for you, una promesa de caminar siempre contigo, frente al mar o en el mar, un amor eterno que no era más que la repetición mental de un instante, grabado para siempre, y proyectado para siempre en un futuro que no existiría jamás. Y el puedes contar conmigo se convirtió en una trampa en la que la vida se pararía para no caminar jamás. Me quedé entre las redes de una promesa que no se cumple, ni se deja de cumplir. Me quedé en tierra de nadie, ni en ti, ni en mí, y comprendí entonces que mi vida se compondría ya de un amasijo de recuerdos proyectados en el futuro, y que mi presente se asfixió de no haber vivido un pasado contigo y de no vivir un futuro que no llega. Sólo me queda una solución: dejar de contar contigo, y olvidar que me esperas.
El amor eterno proyectado en el pasado me recuerda a una mujer que cuenta su historia a una periodista. Lo recuerda todo con pelos y señales. Lo recuerda a él, sus manos, los momentos que pasaron juntos, el calor del camarote, el sabor de sus besos, el frío del agua helada, el adiós para siempre, hasta la próxima vida, que en esta ya no hay nada que hacer, más que recordarte.1997.
My heart will go on, Celine Dion
El amor eterno proyectado en el futuro me recuerda a las Anas. La Ana de Jaime subida en un tren esperando su primera cita con Luis-30. El amor nunca realizado. El yo te esperaré más repetido se difuminó entre bombas. Y a otra Ana que se quedó esperando a su marido, Miguel, se llamaba, y nunca volvió. Dicen en la aldea que esa roca blanca es Ana, cubierta de sal, y de coral.
Naturaleza Muerta, Mecano
Naturaleza Muerta, Mecano
En cuanto a ti, he decidido no esperar más. Te sigo queriendo, cómo no, pero has asfixiado mi presente al no repetir el pasado y al no transportarme al futuro. Nos vemos en otra vida. Me prometiste que me esperarías siete, ¿cierto?
Y para definir sus propias canciones, éste es el siguiente sencillo en sacar al mercado, más en la línea de Locked Out of Heaven: Treasure (treza) (la zeta debe pronunciarse como el sonido de un mosquito). Tesoro.
Después de tanto romanticismo, Bruno Mars nos presenta a Isabella, la única mujer capaz de ponerle como un Gorilla:





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