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Saturday, November 30, 2013

LAS MEJORES CANCIONES DE DICIEMBRE DE 2013

Se nos echa la Navidad encima y yo con estos pelos. No te agobies; estas fiestas no están hechas para inconformistas como tú y yo, pero con una buena sonrisa, seguro que eres capaz de sobrellevarlas o incluso dejar que ellas te lleven a ti. El caso es que le he echado un vistazo al calendario, y al caer en la cuenta de que ya es día uno, he pensado... ¿las Navidades también tienen canción propia cada año? Pues quizás sí, luego lo veremos. En todo caso, son la única época vacacional que sí repite canción una y otra vez. A quién de vosotros no os han hecho aprender un villancico en esta escuela tan laica que tenemos (jojo, no soy Santa). Aunque quizás como esto de las canciones me viene de lejos, a mí me gustaba escuchar eso de que la virgen se está peinando entre cortina y cortina, y la imaginaba (a la virgen, lo siento) toda sensual, escondida para que nadie acertase a conocer sus secretos de belleza... mientras otros intentaban distraerme con aquello de pero mira cómo beben los peces en el río, pero mira cómo beben y vuelven a beber, y uno pensando, que me dejéis ver a la Virgen, hombre, que sus cabellos son de oro, y alguna otra cosa más que tenía de plata fina, si es que estos dioses, nunca van a aprender a ser humildes. Pero lo que peor llevaba es imaginarme la figura del pobre San José. Un pobre hombre aguantando estoicamente en el Portal de Belén, a que naciera un hijo que él no había engendrado, y la virgen, peina que te peina, los reyes magos de camino, y olé, olé y Holanda... qué le traerían los reyes a Jesús, me preguntaba, si por mi casa nunca pasaban, cómo a Él acudieron tan pronto. Envidia cochina. Sin embargo, el villancico que realmente me perturbaba era aquel que decía "dime niño, de quién eres, todo vestido de blanco", pues me imaginaba al pobre niño Jesús perdido por Belén, no me preguntéis de dónde saqué la desaparición, hablando con cualquier mujer que bien pudiera ser mi madre, yo de la mano de ella, y el niño, todo vestido de blanco, repito... todo vestido de blanco... y respondiendo soy de la Virgen María, y del espíritu santo, esa figura extraña que nunca he alcanzado a comprender. Menos mal que pronto llegó Wham, o en sustitución George Michael para olvidarme de aquellas extrañezas y tener una canción para cada Navidad.
 
Pero diciembre es mucho más que la Navidad, nuestra vida es mucho más que unas cuantas Navidades inolvidables. Yo en realidad quería escribir esta noche para compartiros las que creo serán las diez mejores de diciembre, si es que algo nuevo no me sorprende de aquí a final de año, seguro que sí, pero como tendremos enero, y la posibilidad de editar la entrada que me ofrece Blogger, pues asunto resuelto. Creo que sobra decirlo, que la vida también es mucho más que una canción, que no te sirva de circo si es que ya tienes pan, no te dejes el espíritu crítico en el bolsillo y usa las canciones para lo que quieras menos para olvidar, que no se nos olvide que acaban de meternos por los bigotes la "ley mordaza" con la que nos quitan parte de nuestro derecho a protestar, a salir a la calle y gritar por nuestros derechos, que es lo único que nos queda cuando nos lo quitan todo. Sueña, pero no te duermas, ni te dejes hipnotizar por la mentira.
Así que paso ya a contaros, que no cantaros, las canciones que a mi juicio, serán más sonadas en diferentes ambientes durante este mes de diciembre.
11- Counting Stars, de One Republic. Si sientes que últimamente has estado contando cosas que no te hacen bien, dedícate a contar estrellas desde el balcón. Es un ejercicio muy sano para sentirte pequeñito y grande en nuestro universo. Vaya temazo el de One Republic, con distintos ritmos dentro de la canción, como la que está en el número uno de esta lista. De aquí a unos años la seguirán radiando y se habrá convertido en todo un clásico de Kiss FM, espero.
10- Sólo tú, de Carlos Rivera, un derroche de romanticismo y agradecimiento por si quieres sorprender a tu pareja en una cena a la luz de las velas. Sólo quiero devolver un poco de lo que me has dado. Si no tenías suficiente con Alejandro Fernández, no te preocupes, ahora también tienes a Carlos Rivera.
 
 

 
9- Hard out here, de Lily Allen. Seguro que tienes alguna amiga o prima cultureta a la que ves cada Navidad, que se niega a bailar cualquiera de las canciones que yo pongo aquí, porque ya sabes, ella/os tienen otros rollos, y no van a cometer el pecado de ponerse a bailar lo que todo el mundo baila, porque insisto: es un baile, una canción, no hay que darle mayor trascendencia... y la prima cultureta seguro que con Lily Allen mueve las piernas, se deja llevar, ya sabes, es otro estilo... la británica ya pasó por este blog junto a Pink, y ahora viene sola, con guiños por partes iguales a Miley Cyrus (fíjate en el perreo) y a Thicke (recuerda que si Thicke tenía una gran dick, Lilly tiene un baggy pussy. Momento ideal: cuando te apetezca entablar conversación con tu prima cultureta.  
 
8- Avicii no va a ser mejor que en Wake Me Up por algún tiempo, pero como está en racha, You Make Me es su canción para este mes. El vídeo es una pelea de gallitos con héroe y antihéroe por cuestiones de guión, y poco más. Ah, sí: patines. Momento ideal: tres a.m. disco o similar, cuando la euforia ha dejado de ser contenida.
 
 
7- ¿Por qué no vuelves amor? , de Luz Casal, primer single de Almas Gemelas, un disco grabado en cuatro idiomas, con el que Luz se hace más universal si cabe. Esta canción te le reservas para momentos en la intimidad o para escucharla con la luz apagada. Advertencia al consumidor: puede que la canción se te haga adictiva y necesites hacerte con el disco completo.
 
 
6- Radioactive, de Imagine Dragons, un poquito de rock para escuchar en el coche, sin que esto supongo pisar el acelerador. Si la canción te gusta por sí misma, no es aconsejable que mires el vídeo. A mí es que lo de los muñecos de peluche no me convence, y menos para contar historias tan épicas...
 
5- The Monster, cuarta colaboración de Eminem y Rihanna, un buen intento para los que añoramos el éxito de Love the Way You Lie. Eminem corre mucho, y Rihanna canta sufrida; la fórmula es parecida para los que necesitan de oscuridad y emoción a flor de piel. Pero cuidado: se os acabará la emoción de tanto usarla...
 
 
 
4- Summertime Sadness, de Lana del Rey. Quizás no sea el momento más adecuado, aunque la canción lo vale, más si tenemos en cuenta que en el hemisferio sur ya huele a verano, aunque espero no sea de tristeza, pero sí del ritmo trepidante. ¿Recuerdas cuando me quejé de que Lana parecía estar fumada al cantar? Ahora parece que vocaliza más ¿no crees? ¿o serán cosas mías? Será. Es la versión dance; si la eliminan, pondré el oficial, y si es así, ve abriendo las ventanas...
 
3- Go Gentle, de Robbie Williams, que merece entrada aparte y tarde o temprano la tendrá. ¿Por qué? Porque pocos como él saben expresar con música, palabras, voz (y ahora silbidos) una sensación bien definida; en este caso, soy subjetivo, la del conformismo (de la oyente), y la condescendencia (de él). Resérvala para despedidas de amigos que sabes son inevitables y aceptas porque la vida es así, aunque una lágrima está llamando a tu párpado, toc-toc.
 
2- Talk Dirty, de Jason Derulo, que se supera con su baile, su música y su háblame sucio, talk dirty to me, una divertida manera de poner a tono las hormonas en los días más fríos. Me encanta la chica que se hace la sueca... I don't understand!!
 
1- Para ir cerrando asuntos, te respondo ahora a la pregunta que lanzaba al principio: sí existe canción de Navidad, como existe canción del verano. ¿Qué apostamos a que ésta será la canción más bailada para recibir el 2014? ¿Te acuerdas del Gangnam Style del año pasado por estas fechas? Pues ya tenemos sustituto, y a mi parecer, tiene mucho más estilo: The Fox, más conocido como What does the fox say? ó ¿Qué dice el zorro?, una canción cantada por dos hermanos noruegos que se hacen llamar Ylvis.
Tienen un programa en Noruega, que esta temporada han promocionado con esta chorradilla de canción que hace furor en Internet. Pero el éxito no es tan casual como ocurre otras veces: primero, porque combinan momentos ochenteros (ésos donde los hermanos cantan desesperados preguntándose cuál es el misterio), con otros eurodance, y con un estribillo de lo más enloquecedor; y segundo: porque han contado con la colaboración de quien sabe lo que hace; Stargate: responsables de los Diamonds de Rihanna o el Firework de Katy Perry.
Si te fijas, el vídeo oficial tiene subtítulos, lo que la hace ideal tanto para disco como para karaoke. No esperes saber qué dice el zorro; puede que el misterio de la dicción del zorro sea tan difícil de resolver como ese alma de 21 gramos que algunos afirman tenemos: a-hee-aheeha-hee! Happy Christmas! Bon Nadal! Feliz Navidad!
                         

Monday, October 21, 2013

Día mundial CONTRA el cáncer de mama.

Ayer domingo por la mañana, a medida que avanzaban las horas, noté que mis contactos zetas del whatsapp y otros medios virtuales, volvían a tener rostros, por fin. Y es que durante unas horas (entre 48 y 72) sus perfiles los dibujaba un lacito rosa para celebrar el día mundial del cáncer, y ojo que no me río de los gestos, pues con gestos avanza este nuestro mundo, ni en realidad me río de nada. Hoy no. Pero sí que pretendo con esto que escribo es patalear un poco CONTRA la semántica del lenguaje fácil. Primero: no hay nada que celebrar, sino más bien, enfrentar. Segundo: no es un día del cáncer, sino que yo diría contra el cáncer, por los mismos motivos, pero no es de él, insisto, faltaría más, sino CONTRA ÉL. Y tercero, esto la mayoría lo sabía, pero algunos de mis contactos no, no era el día contra el cáncer; era el día contra el cáncer de mama. Sin embargo, sí que estoy seguro de que todas ellas, hicieron sus deberes sin caer en el miedo patológico. Como ellas:
 
Mimi. Ella se ha quedado a vivir de manera indefinida con el que pudo haber sido su segundo cuadro de vida, Michael, y con el hijo de él, Mike. Como tiene la suerte de tener dos cuartos de baño, nadie la molesta al explorarse, lo que normalmente le lleva menos de un minuto, pero suele dedicarle más tiempo una semana después de haber tenido el período.
 
Vanessa. Ella no está demasiado contenta en Nueva York, pues en su aventura yanqui ha descubierto que los jamones son sólo de York, y que no hay demasiada marcha allí, por los horarios, más bien. Y como las tardes en casa se le hacen demasiado largas, sabe detenerse en sus pechos, no sólo mirándolos, sino también sintiéndoselos.
 
María. Ella se ha convertido en un ser casi anónimo en Granada. Ha conseguido trabajo en el Alcampo, y está la mar de contenta. Sabe mirarse al espejo y también con el pecho descubierto sin que aparezcan brujas malas. Sabe que no hay ningún hoyuelo en toda la mama, ni sus pezones han cambiado de color, ni hay manchas por ningún sitio.
 
Sonsoles. Ella tiene unas tetas enormes. Le encanta hablar con ellas y hacerles fotos que sólo ve ella, pero que prepara para sorprender a un amante futuro. Las mima, las acaricia y levanta los brazos para observarlas desde todos los ángulos.
 
Lucía. De repente ha sentido que no las quiere, que le gustaría que se esfumaran de su cuerpo, o que se cayeran de él como dos frutas del árbol. Pero como de momento no es posible, ella sabe utilizar las tres yemas de los dedos medios, mientras está tumbada en la cama, con el hombro derecho apoyado en una almohada, para tocársela sin perderse ni un centímetro, la derecha primero, y la izquierda después, cambiando entonces la almohada al hombro izquierdo.
 
Ana. Nunca ha dejado su coquetería de lado, y menos ahora que ya mueve las manos, el cuello y le salen sus segundas primeras sílabas. Por eso sabe subírselas, bajárselas, tocarse las axilas con alegría, y volver de nuevo a reír porque la vida sigue para ella.

Lourdes. Ella pasa demasiado tiempo esperando para poder hablar con su cibernovio, Raúl, y demasiadas horas colgada al teléfono. Pero como sabe hacer más de una cosa a la vez, sabe asegurarse de que no hay nada extraño en su cuerpo, y siempre le comenta a su amiga Sonsoles que si ella encontrara algún bulto, se iría sin prisa pero sin pausa al médico, que si el médico no le manda una mamografía, que ella misma se la paga, que si tiene que estar una semana sin hablar con Raúl, por aquello del ahorro, que lo hace, y que si insisten en que no es nada importante, ella exigirá que se lo quiten, que no quiere extraños en su cuerpo.

Rocío. Ella viste de luto riguroso desde que perdió a su hijo Carlos. De noche, cuando nadie la ve, sabe mirarse porque lo ha hecho desde que el doctor se lo dijera una vez perdió el período. Sabe que si algo aparece no hay que desesperarse, ni obsesionarse, sólo actuar.

Linda. Después de lamerse las patitas, y untarse sus cremas, que para eso las paga ella, se mira sus tetitas pequeñas pero hermosas, para eso le pusieron ese nombre, y se queja de que la Comunidad de Madrid ha retrasado las mamografías con ese afán privatizador del gobierno. No hay mucho que celebrar, se dice, de manera institucional, pero sí de manera personal, pues cada vez que te cuidas, que te miras y te mimas, estás cuidando de ti, de papá, de mamá, y de todos los que te sonríen al cruzarse contigo, que celebras el olor a otoño, las pelis, la música, el despertar, la siesta, un plato de comida bien hecho, el tirarse en el sofá a no hacer nada, la normalidad, la normalidad, ese placebo para nosotros los cobardes.

Y así, con todos esos cuidados, ellas pueden estar contentas de una sola cosa: que el único de mis mundos que está a salvo de esa puta enfermedad, es el suyo, el de la ficción.


 
 Ella tuvo una rápida lucha. Es Kylie Minogue: In your Eyes (2002)

Y a ti quién te lo iba a decir, que te daban pánico las inyecciones, y te acostumbraste a abrir dignamente los brazos y dejar que te perforaran una y otra vez a pesar de tu recurrente y titilante cuatrisílabo pa-ra-na-da. A ti por tu maternidad interrumpida, a mí porque me rodean moscas por la cabeza cuando dudo si escribir sobre ti, que eras mucho más para ser recordada que el motivo por el que no estás, a ti porque deberías estar sin causa ni consecuencia, a mí por mis sís, esto se mueve, sí podemos, a ti por tus nos, esto no anda, no hay quien lo arregle, a ti porque abandonaste las sensaciones para no saber más de dolor, a mí por empeñarme en batir record de lo absurdo, a ti las mutilaciones en balde, a mí por tapar cuatro soles con las pestañas, a ti por la injusticia vital, a mí por volverme cristiano suplicando favores de mentira, y a ti por la soledad de tu bucle.
 
 Ella luchó con ahínco. Es la Mari de Chambao. Pokito a Poko. (2005)


Por todas aquellos pinchazos sin ton ni son. Por los caminos andados. Por esperar paciente en el coche y aguantar posturas incómodas a tus vértebras heridas. Por las dificultades para aparcar. Porque nadie nos ayudó. Porque cuando lo surrealista predominaba sobre cualquier posibilidad de normalidad, hasta apareció aquella ¿actriz? ¿cómo se llamaba? Ah, sí, Ana Obregón, ¿te acuerdas? Tú te retorcías de dolor en el coche y yo me planté en mitad del aparcamiento exigiendo un sitio especial para ti. Ella salió de su coche con chófer y levantó sus manos en señal de protesta, y yo sentí el desprecio de todo un mundo encarnado en esa mujer de plástico. A ti eso ya te daba igual, porque estabas en otras.
 
Y ella luchó las veces que hicieron falta. Luz Casal. Piensa en mí. (1991)



Su último disco, Almas Gemelas, es de este mismo año 2013, y la vida, para ellas continúa, sí, claro que sí, sí.

Pero cuando entrábamos a aquella especie de purgatorio, oncología, en el sótano dos, no había clases sociales bajo el criterio del dinero. Allí sólo había dos clases: el que guardaba esperanzas, y el que no. Se os notaba en la mirada firme pero alborotada. Lo decía vuestra piel cansada. Lo decían los silencios de los familiares que acompañábamos; lo decían nuestras miradas acostumbradas a la mentira, lo decían los ritmos, las pausas y los tiempos huérfanos de planes. Lo decían nuestros presentes que no sabían mirar adelante, y lo decían vuestras preguntas desinfladas de respuestas, por-qué-yo-por-qué-yo-por-qué-yo.
A ti, porque sigo sin encontrar respuesta.
 
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