"Tal vez hoy no estemos hechos para cambios, tal vez hoy no lo estaremos más. Mas no me resulta imprescindible para ver lo que me das" Son Laura Pausini y Kylie Minogue cantando Limpio:
Y no, no, no es Nelly Furtado cantando en español ni Linkin Park cantando algún otro remake de la saga Crepúsculo. Uno no sabe qué va a esperar ya de los feats desde que Rihanna cantara con Bisbal, y Madonna hiciera lo propio con PSY. Pero, ¿qué más da? Si en estos tiempos de nadie, el señor Artur Mas le ha mandado una carta a Lady Gaga sobre la historia de Cataluña para que conociera su culpa, perdón, quería decir su causa. Si hasta he visto fotos del susodicho de colegueo por ahí con Shakira, que más da si su partido se ha financiado ilegalmente si sus causas son tan zetas. (voy a aclarar que en mi tele, Intereconomía no tiene cabida)Eres un idiota. Lo de el estás conmigo o estás contra mí, lo de echar la culpa de todo a los "de fuera", y lo de la insolidaridad te ponen a la altura de la mismísima mierda. Y los que te acompañan, cegados por los flashes, huelen igual que tú.
Algunos pensaréis que vuelvo demasiado pronto y demasiado mal, pero tuve la necesidad de volver para hablaros de los que en algún momento fuimos X, Y o Z, para que me entendáis: Generación X, Generación Y o Generación Z. Advierto antes que no es cuestión de edad, sino más bien de haber permanecido en un estado u otro.
Los de la Generación X nos criamos en el estado del bienestar, rodeados de comida que dejó de ser obtenida en tiendas de barrio a provenir de supermercados y de manera más o menos excesiva. Como no teníamos causa ni lucha, aprendimos a ser como James Dean (pero menos guapos, la mayoría), y como tampoco teníamos muchas preocupaciones, nos complicamos la vida confundiendo liberación sexual con las aberraciones del Sida y demás historias. Aquí en España, esperábamos cada sábado la Bola de Cristal, unos, David el Gnomo, otros, para luego dejarnos impresionar por la boca de Diana, la mala de V, que se tragaba las ratas con esa ¿naturalidad?
Pero como el hombre siempre anda (que no es sinónimo de avance) nuestra rebeldía se hizo Y. Nació la generación fácil, la de los hijos de los hijos a los que casi todo se les dio hecho (que no es sinónimo de estado de bienestar, por el que abogo), y nos corrompió la pereza: el deseo de todo rápidamente y en bandeja. Nuestra vida empezó a dejar de ser importante, y el quiero ser artista se convirtió en un quiero ser famoso, después de llegar al trabajo con ojeras por quedarnos cada madrugada a ver (llamémosle) idiota de turno en Crónicas Marcianas.
Nuestros cimientos de plástico a 20.000 euros el metro fueron vapuleados por aviones que se estamparon contra torres gemelas, bonos que nadie entiende y primas de riesgo a las que les quedan glúteos de cine de tanto subir peldaños. Y mientras tanto, el hombre empieza a perder memoria y sentido, de caminar rápido, y sin mirar atrás. Nace la Generación Z: un individuo con perfil en siete redes sociales, que se ha metido en el retrato de Dorian Gray, que critica al que está enfrente y son iguales, el de las culpas fáciles, el que culpa al vecino de sus propios males, el que opina de todo pero no está informado, el que escucha impertérrito que mueren más de cien inmigrantes en Lampedusa mientras tres pesqueros pasan de largo. La culpa es del estado -dicen- que los habría culpado de complicidad. Me rasco un poquito mi sentido de culpa, y me pongo a hacerme fotos frente al espejo para cambiar mi foto de perfil, y yo con estos pelos, que un zeta sin su peinado a la última es como la bruja del Mago de Oz, que le echas agua y se derrite, no existe. Pluf. Pero siempre puedo usar la excusa del retiro espiritual, que es muy indie, tanto como afirmar que todos los políticos son iguales, que el de al lado tiene la culpa de mis males, que todo el mundo es una mierda, menos yo, que no creo en nadie más que en mí, mi ego y mi pose letra zeta. Los zetas ya no queremos ser famosos, porque ya lo somos. Escribimos, cantamos o bailamos de vicio y la prueba está en la red. Los zetas hemos perdido el valor de lo eterno y lanzamos tequieros eternos a diferentes receptores. Los zetas confundimos libertad con compromiso, y de los equis y los ys, heredamos pereza de pensamiento y conformismo con un status quo que no es tal. Los zetas no avanzamos. Los zetas retrocedemos. Los zetas perdonamos pronto, porque no tenemos memoria ni perspectiva histórica.
Y es cierto, Laura. Es de idiotas -lo soy- generalizar de esa manera, que tú, por mucho que intentes vender tu álbum 20- Greatest Hits, diciendo que vienes con sonidos nuevos, no has cambiado un ápice: Kylie tiene más acento español que tú misma, tú no pareces ser ya zeta. Te lo dice un zeta que de vez en cuando habla inglés para parecer más cool, un zeta con rebeldía de juguete y sonrisas de plástico en su avatar, que EVERYBODY'S CHANGING
y tú no sientes lo mismo.
Versión en italiano e inglés:
Laura Pausini siempre romántica en forma X: La Soledad, de su primer disco titulado Laura Pausini (1994)
Laura Pausini siempre romántica en forma Y con su disco Entre Tú y Mil Mares (2000).





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