La caída/The fall
10- Cuando Robespierre era un niño, Luis XVI pasó con su carruaje por el colegio donde estudiaba el huérfano. Preparó un discurso lleno de loas y honores, pero el rey se dio la vuelta sin escucharlo. Empezaba a llover.
El papá de Raúl fue un pobre hombre que se hizo a sí mismo emigrando de México al vecino sueño americano. Trabajó día y noche para enriquecerse. El día del padre, Raúl escribió una carta de amor para su padre. No pudo leérsela. Se quedó durmiendo esperándolo y mirando cómo las gotas de lluvia competían en carreras cristal abajo.
9- Luis XVI tardó siete años en consumar su matrimonio con María Antonieta. Un problema de fimosis hacía que la penetración fuera difícil. Después tuvo cuatro hijos.
Raúl tardó siete años en ser concebido. No tuvo hermanos, no al menos conocidos, con lo que era el heredero único del imperio económico que su padre se había labrado día a día.
8- El astrólogo de Luis XVI le recomendó al monarca que no hiciera nada importante los días 21 de cada mes. Lo cierto es que un veintiuno de junio de 1791 lo detuvieron junto a María Antonieta escapando a los Países Bajos; otro 21, el de septiembre del siguiente año, cayó la monarquía en Francia, y finalmente el 21 de enero de 1793, fue guillotinado, necesitándose varios golpes por parte del verdugo, tan grueso era su cuello...
Jorge sí que hizo caso a su pitonisa de cabecera (como diría María Eugenia Marinez), y advertido de los riesgos que corría los 21 de cada mes, nunca hizo nada importante, aparte de asistir al nacimiento de su hijo, Raúl, y regalarle algo cada vez más grande para suplir ausencias y carencias varias. No puede considerarse desobediencia astral el hecho de entrar al congelador gigante que el mismo Jorge construyó para alimentar a los suyos, y a él mismo, terriblemente obeso. Más atrevido fue desobedecer el cartel que rezaba que se entrara al congelador con llave, pues la puerta solía cerrarse sola.
7- La boda de Luis XVI con María Antonieta se celebró por todo lo alto, pero terminó con atropellos mortales en las calles, cuando el pueblo se asustó con los fuegos artificiales. Las celebraciones, faltaría más, continuaron.
Jorge y Juana María se casaron en Las Vegas. La familia de ella murió en un vuelo privado desde México. Las celebraciones, a petición de ella, sólo fueron pospuestas.
6- María Antonieta quiso a toda costa salvar su vida, y fue ella quien propuso la huida a los Países Bajos, y parece que no aprobaba la posterior conspiración secreta de su marido con los reyes.
Juana María le suplicó a Jorge que lo vendiera todo, tal y como sus asesores le aconsejaban. Raúl, que apenas sabía de finanzas y sí de letras, no solía intervenir en estos asuntos.
5- Durante sus siete años de impotencia, la palabra más utilizada por Luis XVI fue rien.
Juana María sufrió 84 períodos en los que siempre recibía a su marido, deseoso de ser padre, con un lastimero nada.
4- Un dieciocho de abril, a la familia real no se le permitió asistir a la misa de Pascua, y se escucharon gritos antes impensables, como el de mentiroso y cerdo gordo.
Cuando rescataron a Jorge del congelador, con parada cardíaca pero aún con vida, se escuchó alguna risa que provenía de los directivos de su empresa, deseosos todos de vender, y lamentando todos que el gordo no hubiera muerto en el congelador. Raúl: si tú heredas, vende. Esta empresa no hay quien la salve.
3- Sabiendo que sería juzgado y guillotinado por traición a Francia, intentó el monarca reunir a varios abogados que lo defendieran, pero pocos se atrevieron a hacerlo, temiendo quizás, el mismo fin.
Desde el hospital, aquejado de corazón débil, y sabiéndose moribundo, Jorge intentó que alguien lo representara para no vender. Raúl, que deseaba viajar a México o España, no dirigir una empresa ruinosa, se negó en redondo.
2- Luis XVI rechazó dormir acompañado por esposa e hijos el día anterior a su muerte. "Es terrible amar tanto sobre la tierra y ser correspondido de tanto amor. Pero ahora cada pensamiento y cada amor debe irle solamente a Dios".
Jorge, que notaba la presencia de la muerte en su almohada, le pidió a su mujer e hijo que se fueran a casa aquella noche a descansar. No quería morir frente a ellos.
1- Haréis lo que se os hayan ordenado, pero no me ataréis nunca, exclamó Luis XVI a sus verdugos, que lo ataron finalmente tras el redoble de tambores. Luis XVI murió deseando que su sangre jamás recayera sobre Francia.
Con el pulso débil, y sus manos tenaces quitándose el suero, Jorge intentó en vano que nadie lo atara antes de morir, y le pidió a la enfermera, que si su hijo y esposa volvían tarde, les dejara el mensaje de que todo lo que hizo, lo hizo por ellos, para que comieran y vivieran con grandeza.
Qué mala suerte topar con Rousseau, no parar el carruaje frente a Robespierre, no haber escapado a tiempo a los Países Bajos, y seguir conspirando con los reyes austríacos para mantener el régimen absolutista.
Qué mala suerte no haber vendido a tiempo, asistir al cumpleaños de Raúl, y esperar, goloso, a que todos se fueran para inflarse a pasteles helados del congelador gigante. Qué mala suerte hacer caso omiso al cartel que le advertía de que entrara con llave, y qué mala suerte que Raúl, empujara la puerta desde fuera, con una patadita discreta.
...me inspiran: la canción y Pequeñas Infamias, de Carmen Posadas.







