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Friday, May 31, 2013

UNBREAKABLE: Marien Baker feat. Shaun Frank

Otra de DJs. Por fin una mujer aunque se ha cogido una voz masculina para interpretar su Unbreakable: la de Shaun Frank. En una entrevista con Cuarenta Café, Marien Baker rompe cualquier tipo de prejuicio que pudiera haber en torno a la figura de una DJ, en femenino (soy el primero en entonar el mea culpa ). Marien Baker podría pasar como una periodista, o una jefa de oficina, por su desparpajo ante las cámaras y su naturalidad a la hora de asumir su profesión. Puedes verla en el vídeo bailando en una fiesta como cualquier otra persona, pues quería subrayar que ni es cantante, ni bailarina, y así la vemos en el clip: de fiesta, creyendo que nada nos separará, conducida por la ilusión de una canción dance que derrocha optimismo. No podría ser de otro modo si es sábado por la noche y la bailas por ahí.
Anuncia además su próximo sencillo: We are lions, donde sí se acompañará de una voz femenina. Estaremos atentos.
 Entrevista con Marien Baker:
http://www.los40.com/videos/videoclips/entrevista-con-marien-baker/video/1544057.aspx


 
 
 
CALM YOURSELF
CÁLMATE
THESE UNBREAKABLE HEARTS ARE ONE
QUE ESTOS CORAZONES IRROMPIBLES FORMAN UNO
MY LOVE, NOTHING CAN EVER TEAR US APART
MI AMOR, NADA NOS PODRÁ SEPARAR JAMÁS
WE WILL BE CHAMPIONS
VENCEREMOS
C'MON LET'S BEAT THIS TOWN
VENGA, VAMOS A QUEMAR LA CIUDAD
NO-ONE CAN STOP US NOW
NADIE NOS PUEDE PARAR AHORA
WE ARE THE RISING SUN
SOMOS EL SOL NACIENTE
JUST PUT YOUR TRUST IN US
SÓLO PON TODA TU FE EN NOSOTROS
AND ARM YOURSELF WITH LOVE
Y ÁRMATE DE AMOR
JUST PUT YOUR TRUST IN US
AND WE'LL BE CHAMPIONS
Y GANAREMOS
CLOSE YOUR EYES
CIERRA LOS OJOS
THIS UNBREAKABLE FEELING COMES TO LIFE
ESTE SENTIMIENTO IRROMPIBLE VIENE A LA VIDA
WE BOTH KNOW THERE'S NO TURNING BACK THIS TIME
LOS DOS SABEMOS QUE NO HAY VUELTA ATRÁS ESTA VEZ
                                           ...
                                            



Con cinco años, Marta me explicó una historia que no me impactó demasiado, pero que, como el riego por goteo, se quedó en las capas de mi memoria como uno de los mitos que conforman el frágil equilibrio entre mi ello y mi superyó. Imaginaos con cinco años que una chica venga a tu cama cuando tú tienes fiebre, y te cuenta, sin aparente motivo, o sí, que una mujer, estando en su casa, recibió la visita de otra misteriosa mujer, que le advirtió de la prontitud de su muerte. Aparentemente no había motivo para que tal cosa sucediera. Parece ser que ella la creyó a pies juntillas, pues recuerdo que Marta me contó que su máxima preocupación fue arreglar la casa , apagar el gas para que no se prendiera fuego, y se sentó a esperar. Unas horas después un camión se empotró en su casa, y la pared se le cayó encima a la pobre mujer.
Con treinta y nueve de fiebre, repliqué a mi amiga con todos los argumentos que pude: un camión no se puede empotrar en una casa y matarte, ¿por qué no llamó a nadie? ¿no le dio un ataque de nervios? ¿no tenía hijos, hermanos, familiares para pedir ayuda? Marta y yo terminamos enfadados como siempre. Aún sigo convencido de la inverosimilitud de su historia. Sin embargo, todavía sigo aterrado ante la certeza de que nada es irrompible, que el mundo se me ha dibujado en forma de vajilla, y que las copas se me pueden  escurrir cuando menos lo espero. Busqué una solución: no utilizar las copas, lo que me recuerda al relato de mi amigo y compañero Fernando Sánchez Calvo, en el que un doctor hastiado de las quejas de su hipocondríaco paciente, termina dándole un contundente diagnóstico: "Usted no le tiene miedo a la muerte, usted a lo que tiene miedo es a la vida". (cito entre comillas, pero no creo que éstas fueran las palabras exactas).
El caso es que uno tiene dos opciones: sacar las copas y esperar a que no se rompan pronto, o quedarse sin beber (ni bailar), porque el miedo, lo que es el miedo, no se va. Puestos a sacar copas, asegúrate de no bebértelas en la cama. Mantenlas en la mesa y recógelas cuando acabes. Lávalas y las dejas secar en la cocina, pero nunca, nunca, nunca, te las lleves a la cama.

                                         
 
Puede ser que a estas horas tú ya no existas. Puede ser, pero no me lo creo, como no me creí la historia de Marta. Me fui a la cama mientras tú conducías. Tu mamá me contó que estabais ya en plena llanura, pero que había una tormenta rabiosa sobre vosotros. Puso mi voz en tu oído, y te recordé cuánto te quiero,   que mantuvieras la calma, que nada podría separarnos, que estos corazones irrompibles forman sólo uno, que me avisaras al llegar, y que yo te seguiría esperando. Me desperté sobresaltado a las tres de la madrugada. Aún no había mensaje de llegada. Intenté dormir como pude tres horas más. Sonó el reloj. Eran las 6 a.m. Tu mensaje aún estaba por nacer y viajar. Son las 16 p.m. El picor en mi cuerpo me dice que no vuelva a dormir en ese colchón.Que lo queme, que lo tire, que lo destruya, que me llevé un sorbo de ti a la cama y que el colchón tiene cristalitos incrustados para que me sangre el pecho esta noche. Y yo no quiero sangrar. Si no apareces, esta noche beberé agua de la botella de plástico, para no acordarme de ti. Para no acordarme de que cada copa que toco se me rompe. Torpe. Pero tú no eras una copa. Eras mi copa. La única en la que sé poner mis labios.
 
Esmeralda
A ella se le rompió media vajilla a los diez años. Corría el año cincuenta y su padre recibió una carta del cacique. Su comportamiento izquierdoso hacía recomendable que él y su familia se fueran del pueblo porque no eran ejemplo para éste. Esmeralda, de la noche a la mañana, se vio compartiendo colchón con sus cinco hermanos, y no conoció la soledad del lecho hasta que su marido quedara ingresado durante un mes por problemas prostáticos, sesenta años después. Sus padres no pudieron hacer otro trabajo más que el de ponerse a servir en una casa de señoritos en Sevilla. Esmeralda y sus iguales dormían en una habitación sin luz, mientras los señoritos y sus dos hijas se repartían tres habitaciones espaciosas y luminosas. Esmeralda, guiada por la luz, salía cada noche de su concurrido colchón, y observaba de lejos la foto en blanco y negro de Rita Hayworth, y supo entonces lo que era ser una actriz famosa. Nunca pudo dormir en aquel colchón tan poblado. Nunca comprendió el porqué de sus picores en el cuerpo, pero sí que tuvo la sensación siempre, de que desde que conoció a Rita Hayworth en la imagen de aquellas niñas ricas, la vida que le habían contado que tenía que llevar, se le había roto, y sus cristales se clavaban cada noche en su espalda. Pero ella nunca supo ni de roturas, ni de colchones, ni de cine. Sólo aprendió a sentir que no sería ganadora, y que la vida se le hacía añicos, ante tanta belleza que no puedes tocar. 
 
Tu padre también reapareció de madrugada, rompiendo la vida que habías pegado sin él.
 
 
Esmeralda fue una chica buena, a pesar de los minúsculos cristales pegados a su espalda. Se casó como Dios manda, y construyó una familia a imagen y semejanza de su familia primitiva, pues Esmeralda no estaba diseñada para ser original, sino para repetir patrones, que es lo menos arriesgado; que si intentas otra cosa se te r-o-m-p-e. Y con su guarida en penumbra, a las tres de la mañana, sintió como su vida falsa, que era la única que conocía, se le rompió en pedazos cuando el suegro que nunca tuvo, padre de su marido huérfano, se presentó después de una larga ausencia, repuesto de la peste, y durmió en su colchón, para comprender al día siguiente que tenía que volverse por donde vino, que allí sobraba, y Esmeralda le dio mil gracias a Cristo, porque no se quedara, claro... que la vida se te rompe en cualquier momento, y ella debía cuidar de su manada, y seguir esperando que uno de sus hijos le regalara una película de Rita Hayworth, pero para eso, lo primero que haría aquel día, sería quemar el colchón en el corral, que la vida tenía que continuar, aunque estuviera hecha pedazos. Unbreakable, una utopía.

 
Son las 21p.m. Pongo mi confianza en nosotros, pero voy a ir metiendo las copas en el armario, que no pienso beber otra vez. Por si acaso.


 

1996
Cuando el Pacífico escupió a la arena lo que no era suyo, Michael y Mary devolvieron el cuerpo de Jules a la ciudad donde nació: Albany, y allí la hicieron cenizas a pesar de haber muerto en el agua. Mary regresó embarazada a California, pues quería pasar su embarazo alejada del dolor de sus padres. Durante unos días, Michael pensó que quizás podría compartir hogar con la que hasta entonces había sido su cuñada, y ahora madre de su futuro hijo, y le cantaba gritos de ánimo a una impertérrita Mary, que tenía muy claro que su vida no se iba a romper por la llegada de un niño que no había pedido (THIS UNBREAKABLE FEELING COMES TO LIFE)
Michael: (my love) podemos ser buenos padres, ¿no Mary? We will be champions, c'mon let's beat this town (vamos a olvidarnos del pasado) We are the rising sun, just put your trust in us...
Mary: No.
No hubo opción.
Y las ilusiones de reconstruir una familia se esfumaron como el fuego que organizó en la playa para quemar el colchón donde engendró la criatura que estaba por venir. Y al comprender que la vida se rompía, se limpió de recuerdos para construir otra. Habló con su tía, que trabajaba en España, y le propuso a Mary quedarse a cargo del hijo que pronto llegaría. Mary respondió con un luminoso sí, pues pensaba que la vida podía romperse, pero que aún gozaba de billete de retorno, y que en cualquier momento podría retomar su no-asumido-rol materno.

Jules, Mary y Michael:    LET HER GO
                                         NEW BRAND ME
 
 
                                 
 
Son las 23 p.m. Anoche la tormenta no te perturbó, pero te salió una mula de una esquina y a las 3a.m. (hora peninsular) estampaste tu carro contra una pared. No pasó nada. Estás bien. Tus pertenencias se esparcieron por el suelo mientras yo derramaba mis nervios en el colchón.  No habías podido comunicarte conmigo porque no tenías sitio donde cargar tu celular. A mí me despertó la luz del baño que me había dejado encendida, y la Nintendo pidiendo socorro, que no quería más carga. Me recibes con desesperación, llorando porque todo te sale mal, y ahora sí soy optimista. No hay opción.
calm yourself, these unbreakable hearts are one, my love, nothing can ever tear us apart
 
 
 
 
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