Los de Fangoria - no sé exactamente cuántos son ni quiénes son, excepto la inOLVID-O-able Alaska, sacaron el 26 de febrero un original trabajo titulado Cuatricomía, compuesto de cuatro EP's diferenciados por colores. Cada EP es de un estilo y cuenta con un productor diferente:
- El disco magenta está producido por el grupo Sigue Sigue Sputnik, y su estilo es rocanrolero.
- Del disco amarillo se ocupan Los Pilotos, y es el más electrónico.
- Del negro, el más gótico, John Klein.
- Y del azul, el más pop, Guille Milkyway, de donde se ha sacado su primer éxito, y una de las canciones más descargadas en España el pasado mes de febrero. Los superfans de Fangoria (que suelen ser muy entendidos) se quejan de que el estilo de la canción obedece más a las señas de identidad del productor que del grupo. Y aquí un no-fan (poco entendido) solamente puede decir que veo a Alaska como si la viera hace veinte años. Perdón, quería decir Olvido. Debe de ser La Bola de Cristal, que marcó demasiado mi infancia.
2- La primera vez que me fui: María.
Qué largo se me ha hecho el viaje a la ciudad soñada. Por un momento me imagino que soy Andrea, la protagonista de la novela de Carmen Laforet, que llega a la ciudad con lo puesto, y con las piernas entumecidas. Pero no. Para nada, nada que ver. Quiero algo más que nada. O eso le cuento a Carlos para que se convenza de que sí lo quiero.
En realidad sí lo quiero. Sí, mi niño llorón, mi niño intenso, mi consentido. Pero llevas tanto tiempo llamándome a gritos, reclamándome a voces, dirigiendo mis pasos con un altavoz, deteniéndome el paso con un silbato, desviando mis paseos con una sirena, berreando mis ausencias, screaming and shouting, que me dio por salir corriendo para no quedarme sorda. Pero sí, mi gordito. A pesar del ruido, yo te quiero.
Me has llamado diecinueve veces a lo largo del viaje. Me has recriminado que yo una. Has hecho una media de dos llamadas por hora. Yo 0,1. No soporto el chirrido de las exigencias, ni de las comparaciones.
No quiero más dramas en mi vida, sólo comedias entretenidas. Quiero reír sin darme cuenta. Quiero que la risa me parta, me monde, sin darme cuenta.
Ya estoy llegando. El tren entra en el túnel. La cobertura desaparece y respiro con alivio. Durante un rato no escucharé el ruido de tus lágrimas de granizo, repiqueteando en el frágil material con que he recubierto mi conciencia limpia y tranquila.
Un chico guapo y amable me ha ayudado a sacar las maletas a la calle, e incluso me las ha metido en el maletero del taxi. Barcelona me espera.
Tengo siete llamadas perdidas tuyas. He apagado el móvil. Sin querer.





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