Creo que fue el sábado por la noche cuando vi que María Eugenia Marínez Garcés me premiaba con one lovely blog award, y me quedé con una sensación de contrariedad. Podría aceptar el premio de buen grado y galardonar a otros tantos blogs de los muchos que navegan por este inmenso océano que es internet. Y también podría romper la cadena y ser honesto y fiel a lo que pienso, lo cual podría quizás contrariar a quien me lo otorga porque sé que lo hace de corazón. Optaré pues por el camino del medio...
Gracias de corazón María Eugenia por acordarte de mí, porque sé que sigues con interés muchos blogs a la vez y a todos les concedes la oportunidad de lo que merecen: la lectura. No todo el mundo hace/mos eso; algunos por falta de tiempo (yo mismo), otros por desgana o desinterés en temas concretos, y en otras ocasiones, porque lo que a un@ le interesa es conseguir visitantes o suscriptores. Si a mí me tocara responder a la pregunta sobre qué pienso de la PTB, habría necesitado una carita con mordaza (de las que hay en el whatsapp, es que me encanta la evolución del lenguaje a través de los emoticonos, me parecen un símbolo de la era tecnológica que sustituye al lenguaje verbal), pues estaba yo una tarde por ahí fisgoneando cuando encontré que podías promocionar tu blog en una especie de comunidad. Así que me dije, guay, si en esa comunidad hay blogueros, conoceré a gente que tiene gustos parecidos a los míos y yo a los suyos, y nos leeremos mutuamente. Ni corto ni perezoso, me metí en la "comunidad", presenté mi blog y comencé a mirar blogs (lleva su tiempo), cuando de repente comencé a sentir las amenaza de algún administrador afirmando que no cumplía las reglas de la comunidad, y que podrían expulsarme... les respondí que llevaba su tiempo leer blogs, pero pronto entendí que lo importante allí no era leer, sino pulsar g+, jaja, así que me puse como loco a pulsar g+ antes de ser tratado como un pirata informático, y sentirme como Eva expulsada del supuesto paraíso. A esa comunidad le debo el dudoso honor de tener sesenta y pico gemases en algunas de mis entradas, que se correspondieron en el tiempo con diez visitas a la entrada. Es obvio que no me leyeron, y ya lo dije cuando comencé el blog (la entrada ya no está pues ya sabéis algunos que alguien pirateó el blog a finales de marzo), yo escribo para que me lean, para compartir un sentimiento, una sensación, algo, por mínimo que sea... no escribo para tener diez suscriptores que no me leen, ni para recibir gepluses (me gusta afrancesarlo). Me quedé en la comunidad unos días más, y conocí blogs que están muy bien, aunque en general me quedó claro que todos perseguimos más o menos el mismo objetivo: muchas visitas, y poco contacto. No me refiero al contacto físico ni visual, ni mucho menos, sino al contacto de ideas, a compartir palabras, sensaciones, el saber qué se esconde detrás de cada una de las entradas que se vierten a este océano infinito del que os hablaba. He constatado igualmente la histeria que existe con la idea de no copiar expresiones ni ideas, ni argumentos, con la finalidad de un reconocimiento individualista y personal, que en los tiempos que corren no llevan a nada. ¿Para qué voy a tener yo una buena idea, o una solución, si voy a estar censurando al que la utilice? Eso lo dije yo primero, lalala, no señores, y perdonad que no quiero que nadie se ofenda, pero buscar el reconocimiento personal en un mundo tan enorme es como buscar una aguja en un pajar. Y sí, hay gente que lo encuentra... he conocido blogs tan buenos, tan buenos, que te cuentan el último libro que se han leído, y tienen mil seguidores, guau, genial, felicitaciones (colombian style), enhorabuena (iberian style). Igualmente ocurre con esto de los premios que van en cadena. El primero de los premios lo recibí porque yo lo pedí. El segundo me lo dio mi compañera Vanessa para animarme a escribir más. Y el tercero me lo entrega la mejor voz que hasta ahora he conocido en un medio virtual. Y sólo, sólo por ese motivo, he aceptado el premio. Pero creo que no sirve de nada que una comunidad se retroalimente de manera autónoma y tan artificial. Es como si los fruteros sólo tuvieran clientes fruteros, y lo que es peor, en realidad, no te han comprado el plátano (vaya, podría haber puesto otro ejemplo), sólo se han puesto en fila, y ya te lo comprarán algún día, cuando terminen de vender los suyos... En un mundo donde todo es marketing y apariencia, la cooperación, la cooperación de verdad, el dedicarme unos minutos de verdad para leerme o yo leerte, es lo que de verdad funcionaría, no para que tengamos más visitas, sino para que tú aprendas algo de mí o yo de ti, y esos minutos son los que María Eugenia sí dedica, y son los que el administrador no me daba en aquella tarde comunitaria.
Respondo así a tus preguntas, que sé que no las has improvisado:
1- ¿Qué significa para mí ser bloguero? No me considero bloguero. Sólo es un medio, el mejor, para escribir lo que quiero y me apetece, y conseguir despertar el entusiasmo de una emoción muy concreta o por personajes que viven en mi cabeza desde hace mucho tiempo. Hasta ahora, mi gran satisfacción con respecto a este objetivo es Amparo Muñoz, con la que incluso he hablado de algunos personajes como si de verdad existieran, y eso ha sido para mí muy enriquecedor.
2- Me gustaría contar de mí, que me preocupa que la gente no lea, que no escriba, que no imagine, que todo se lo den hecho como ocurre con los videojuegos, y sobre todo, que para escribir no hace falta más que un hilo suelto para ir estirando de él a tu antojo, hacia un lado o al otro, y que la lectura, si bien no tiene que adaptarse a los nuevos tiempos, sí podría hacerlo, y más vale una pequeña dosis, que morir de sed por no poder morder un tocho de papel que no nos cabe en la mochila, ni en nuestro día.
3- ¿Con qué vibro? Afortunadamente, cada día con más cosas: con una canción, una peli, un programa, unas palabras bien dichas, una mirada, una imagen, un aplauso, con miles de cosas, y espero hacerlo cada día con más, porque emocionarse es vivir.
4- ¿Con que me apago? Con los problemas del día a día que a veces no me dejan ver más allá de los platos sin fregar, o las horas que me quedan para empezar un nuevo día. Y con la gente que no vibra, o que no me dejan vibrar. Suelo huir de ellas.
5- ¿Mi gesto favorito? Una mirada que diga "te entiendo".
Gracias María Eugenia por el premio, pero de verdad, gracias, gracias, por lo que escribes en http://horizontefemenino.blogspot.com.es/ , porque como dije en la entrada anterior, es un tesoro, y vale la pena no perderse ni una sola palabra.
No quiero romper la cadena por miedo a parecer desagradecido, pero insisto, más lectura y menos g más. Voy a pasarle este premio a dos personas por diferentes motivos:
1- A Amparo Muñoz, por http://almadesilencio.blogspot.com.es/ , una mujer que también lee de verdad, varias mujeres detrás de las cuales se esconde una sola: la que más capacidad tiene de dar a cambio de poco, la que es feliz haciendo feliz. Te lo otorgo, que sé que tendrás buen gusto en continuar con la cadena.
2- A una chica (creo es joven) a la que hace tiempo perdí su huella en Facebook, y se lo doy con el mismo fin con que me dieron a mí el segundo, para que siga escribiendo, porque lo haces bien, y necesitas más impulsos. Ojalá te enteres de esto, Olga Margot: http://tardesdeluna.blogspot.com.es/ .
Sólo tendréis que contestar estas cinco sencillas preguntas:
1- ¿Qué es lo que más te indigna?
2- ¿Cambiarías cosas de tu vida?
3- ¿Cuánto de ti hay en tu blog?
4- ¿Por qué te gusta que te lean?
5- ¿Crees que conservarás tu blog durante toda tu vida?
Algunos ya conocéis mi proceder, quizás tú no tanto María Eugenia, por supuesto no me voy a ir sin bailar, y ésta por supuesto, va por ti, gracias por el premio, y espero no haber resultado desagradecido. Espero todas tus entradas.
SÓLO LE PIDO A DIOS
ANA BELÉN Y VÍCTOR MANUEL





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