Wednesday, June 12, 2013

PLEASE DON'T SAY YOU LOVE ME: Gabrielle Aplin

Empezamos hoy con un ruego que me recuerda a la canción más visitada de este blog, y firme candidata por tanto a ser galardonada como la mejor canción de 2013: sí, los que venís mucho por aquí ya sabéis de lo que hablo: no digas nada, ten piedad... y en este caso nos canta Gabrielle que te calles, no digas que me quieres, que puede que yo ya no conteste lo mismo, no porque no te quiera, sino porque ya no te quiero querer...
¿Lo has hecho tú también? ¿Te has montado en ese carrusel donde estás pidiendo que no hablen, pero al mismo tiempo estás gritando que te digan lo que tú quieres oír? que el dolor se te ha subido a la caja del ego y crees que ha llegado tu momento de tapar la boca de quien te mima, de controlar sus palabras y sus acciones, que el dolor te ha otorgado un salvoconducto con el que poder controlar las decisiones del otr@... advertencia: si no lo has hecho nunca, no lo pruebes, pues es adictivo y perderás el salvoconducto al día siguiente, y te costará más de un berrinche volverlo a recuperar...
Gabrielle lo canta en este trabajo que se estrena ya, y con el que pasa definitivamente del mundo YouTube al mundo de las discográficas, que es más rentable, y la chica lo merece... No en vano durante años se la conoció en la red por sus estupendos y conseguidos covers de otros cantantes, y fue su interpretación de una conocida canción la que le dio a Gabrielle Aplin el salvoconducto para poder ahora interpretar sus propias historias.
Estoy hablando de The Power of Love, del grupo Frankie Goes to Hollywood:
 
                                              
Una canción con imágenes navideñas que no habla de Navidad. Una canción que se anunció en 1984 como número 1, siguiendo la hábil estrategia de hechos consumados (anunciarse como número 1 antes de serlo). Una canción que nació (como diría mi hijo) cuando Gabrielle Aplin tenía menos ocho años, pues nuestra estrella de hoy nació en 1992. Y sí, así es el destino, la estrella de la fortuna está rondando por ahí, paralela a ti, sin que tú lo sepas, quizás la conoces, quizás no, pero viaja al mismo ritmo que tú, hasta que por fin os encontráis y descubrís cuán importantes erais el uno para el otro... Cuantas veces hemos soñado tú y yo habernos encontrado antes, haber desperdiciado media vida hasta que nos encontramos desnudos y sonrientes, en esa relativa línea que separaba un 23 de marzo de un 24, yo tu futuro, tú mi pasado, los dos presentes...en esa delgada línea en el tiempo que aún nos mantiene flotando y satisfechos del azar...
 
A Gabrielle la llamaron para hacer un anuncio de las tiendas británicas John Harris, interpretando una de sus favoritas, The Power of Love...
 
                                       
... y desde entonces no ha parado, así que, ni corta ni perezosa se lanzó a la creación de su álbum English Rain, cuyo primer sencillo es Please don't say you love me, un intento de controlar las palabras tuyas, fruto de la soberbia que te da el poder decir que quizás ya no te quiera, pero que vamos a seguir adelante...
 
 
   ...    He leído por ahí algún comentario que afirma que la letra no tiene nada que ver con el vídeo, pero no estoy de acuerdo. En la letra, la chica no se deja decir te quiero por precaución, para que las palabras no vayan por delante de los acontecimientos. Es cierto que un tequiero a destiempo puede precipitar una relación, cosa que a mí me parece fascinante porque demuestra que el lenguaje influye en la actividad humana mucho más de lo que creemos. Ella más o menos le está pidiendo tiempo, y él se deja querer sin promesas. Al principio, el chico (un clon de Olly Mars, el de Troublemaker), empuja el coche cuando éste se para. Desde el momento en que él se enfada por un cruce de miradas con otro, ella, que sigue sin decir tequiero, toma las riendas y se pone a conducir. Una metáfora de que ella está dispuesta a seguir con la relación y a empujar de los dos cuando haga falta. Así que si has llegado hasta aquí preguntándote si ese chico es Olly Mars, la respuesta es no, pero tus dudas están justificadas, y si has llegado hasta aquí preguntándote qué quieren las mujeres que nadie las entiende, te diré que la chica sólo pide calma, que los hechos hablarán por las palabras.                         
 
SUMMER COMES AND WINTER FADES
 
LLEGA EL VERANO Y SE ESFUMA EL INVIERNO
 
HERE WE ARE JUST THE SAME
 
AQUÍ SEGUIMOS JUSTO IGUAL
 
DON'T NEED PRESSURE, DON'T NEED CHANGE
 
NO NECESITO PRESIÓN, NO NECESITO CAMBIAR
 
LET'S NOT GIVE THE GAME AWAY
 
NO ABANDONEMOS EL JUEGO
 
THERE USED TO BE AN EMPTY SPACE
 
ANTES HABÍA UN VACÍO
 
A PHOTOGRAPH WITHOUT A FACE
 
UNA FOTOGRAFÍA SIN CARA
 
BUT WITH YOUR PRESENCE AND YOUR GRACE EVERYTHING FALLS INTO PLACE
 
PERO CON TU PRESENCIA Y TU ENCANTO, TODO ENCAJA
 
JUST PLEASE DON'T SAY YOU LOVE ME
 
ASÍ QUE POR FAVOR NO ME DIGAS TE QUIERO
 
CAUSE I MIGHT NOT SAY IT BACK
 
PORQUE PUEDE QUE NO TE RESPONDA
 
DOESN'T MEAN MY HEART STOPS SKIPPING
 
(y eso) ... NO SIGNIFICA QUE MI CORAZÓN DEJE DE LATIR
 
WHEN YOU LOOK AT ME LIKE THAT
 
CUANDO ME MIRAS DE ESA MANERA
 
THERE IS NO NEED TO WORRY WHEN YOU SEE JUST WHERE WE ARE
 
NO HAY QUE PREOCUPARSE CUANDO VEAS DÓNDE ESTAMOS
 
JUST PLEASE DON'T SAY YOU LOVE ME
CAUSE I MIGHT NOT SAY IT BACK
 
HEAVY WORDS ARE HARD TO TAKE
 
LAS PALABRAS ALTISONANTES SON DIFÍCILES DE ASUMIR
 
UNDER PRESSURE PRECIOUS THINGS CAN BREAK
 
LAS COSAS MÁS PRECIADAS SE PUEDEN ROMPER CUANDO ESTÁN BAJO PRESIÓN

AND HOW WE FEEL IS HARD TO FAKE

Y DE HECHO TODO ESTO QUE SENTIMOS NO ES UNA FARSA

SO LET´S NOT GIVE THE GAME AWAY

POR ESO NO DEBEMOS PARAR AHORA ESTE JUEGO

...

FOOLS RUSH IN AND I'VE BEEN THE FOOL BEFORE

LOS INSENSATOS SE PRECIPITAN Y YO YA HE SIDO UNA INSENSATA

THIS TIME I'M GONNA SLOW IT DOWN

ESTA VEZ VOY A IR DESPACITO

CAUSE I THINK THIS COULD BE MORE

PORQUE CREO QUE ESTO PODRÍA SER MÁS

THE THING I´M LOOKING FOR

DE AQUELLO QUE ANDO BUSCANDO

Así que dejaremos la soberbia del que te pide que no hables, por mentiros@ , o porque ya no vas a recibir la respuesta que esperas, y simplemente la vamos a cambiar para pedirte un poquito de paciencia, que las palabras grandilocuentes también pueden romper lo que está en construcción, que a veces es cierto eso de que no se debe empezar la casa por el tejado...

ALMUDENA Y CRISTINA SE CRUZAN

Treinta metros. Una calle recta. La misma acera. La una en dirección a la otra. La otra en dirección a la una. Una distancia insuficiente como para cambiar de acera, ni para darse la vuelta. Ambas comparten secretos que podrían destruirles el sentido de sus vidas hoy mismo, doce de junio. Se sienten seguras de que no quebrarán ese pacto implícito. No hay tiendas para meterse en ellas y evitar el momento en que se cruzan.
Almudena y Cristina tienen tiempo de recordar el momento en que se encontraron en la red, mientras echan mano del bolso para encontrar un móvil o cualquier artefacto que las libre del temido saludo. Almudena recuerda cuando le dijo "Yo a ti te conozco", y Cristina cerró el vídeo del Skype. Cristina recuerda cómo quedó atenta a las súplicas de Cristina que le pedía que no se fuera, que nadie se enteraría de aquello, ni en la facultad, ni con los amigos del fin de semana. Cristina cedió y se dejaron llevar por las ansias de mujer que ambas reprimieron hasta entonces.

Veinte metros. La señora que caminaba a su lado de repente se ha quedado atrás, y Cristina no sabe si atenuar su ritmo. Sería ridículo salir corriendo. Almudena encuentra el móvil y simula recibir una llamada. Quedaban cada tarde en la habitación de Cristina para dedicarse caricias y lenguas veloces e inquietas. Cristina la miraba con un agradecimiento infinito, a ella y al dios internet, por el favor que les había hecho. Cristina recuerda que se ha dejado el móvil en casa, y que sería de idiotas hacer lo mismo que ella. Cabeza firme. No recuerdes sus gritos, ni sus insultos.

Diez metros. Almudena le lanza unos micromomentos de pupilas dilatadas y Cristina mueve inconscientemente su cuello, como si fuera una cabeza que rueda tras un disparo. Almudena le propuso salir del armario juntas y anunciar matrimonio. Cristina dijo espera. Almudena preguntó ¿No me quieres? Cristina contestó sí, pero no fuerces las cosas. Sigamos con lo nuestro. Almudena gritó desesperada porque el gran amor de su vida le pedía que no forzara las cosas. Almudena midió el amor y se quemó los ojos. Cristina se asustó y no volvió a abrirle la puerta de su habitación, ni la ventana de su skype, ni los corazones del whatsapp. Almudena, adicta a las palabras fáciles, le gritó que se pudriera y que se muriera. Pero no fue ella. Fue su medidor de amor. Almudena la quería demasiado.

Cinco metros. La acera se estrecha y deberían pararse a saludar. Ambas ensayan diferentes saludos (hola qué tal, hola cómo estás, anda, si no te había visto). Tonifican sus gargantas para que no se les escape el gallo que esconde el nerviosismo. Ya no hay tiempo. Sólo saben que estaban destinadas. Cristina le pidió tiempo para no hacer ruido, y Almudena le pidió la vida entera. Pero ambas se querían por igual.

Almudena y Cristina pasan por la misma acera en unos segundos que se hacen eternos. Ambas levantan los ojos al cielo y retuercen sus gestos amables para que ninguno se asome. Almudena y Cristina, que tantos secretos comparten y tanto se aman, han pasado sin saludarse, sintiendo que el momento se ha ido. Almudena se irrita y casi se gira para gritarle puta . Cristina se estremece al recordar el momento en que le dijo por favor, aún no me digas te quiero.


                                     











 
 
 
 
 
 


0 comments:

Post a Comment

ban nha mat pho ha noi bán nhà mặt phố hà nội