Quedaban seis días para el veinte de octubre de 2009 cuando Rihanna publicó en su cuenta de Twitter "The Wait is Ova", (la espera se acabó), y dos días después apareció un contador en su página web para la publicación de su nuevo sencillo. La espera había terminado; Rihanna premiaba a sus fans con el lanzamiento de este su primer sencillo del álbum Rated R, una canción en la tonalidad de Fa sostenido menor que vino a decir lo siguiente:
TAKE A BREATH, TAKE IT DEEP
RESPIRA, RESPIRA HONDO
CALM YOURSELF, HE SAYS TO ME
CÁLMATE, ME DICE
IF YOU PLAY, YOU PLAY FOR KEEPS,
SI JUEGAS, JUEGAS EN SERIO,
TAKE A GUN AND COUNT TO THREE
COGE UNA PISTOLA Y CUENTA HASTA TRES,
I'M SWEATING NOW, MOVING SLOW,
AHORA ESTOY SUDANDO, MOVIÉNDOME DESPACIO,
NO TIME TO THINK, MY TURN TO GO
NO HAY TIEMPO PARA PENSAR, ES MI TURNO,
AND YOU CAN SEE MY HEART BEATING,
Y PUEDES VERME EL CORAZÓN LATIENDO,
YOU CAN SEE IT THROUGH MY CHEST,
PUEDES VÉRMELO A TRAVÉS DEL PECHO,
AND I'M TERRIFIED, BUT I'M NOT LEAVING,
ESTOY ATERRORIZADA PERO NO ME VOY A IR,
KNOW THAT I MUST MUST PASS THIS TEST,
SÉ QUE DEBO, DEBO PASAR ESTA PRUEBA,
SO JUST PULL THE TRIGGER,
ASÍ QUE APRIETA EL GATILLO,
SAY A PRAYER FOR YOURSELF,
REZA POR TI,
HE SAYS, CLOSE YOUR EYES,
ME DICE QUE CIERRE LOS OJOS,
AND THEN I GET A SCARY THOUGHT,
Y ENTONCES SE ME OCURRE ALGO QUE ME ATERRORIZA,
THAT HE'S HERE MEANS HE'S NEVER LOST,
SI ESTÁ AQUÍ ES PORQUE ÉL NUNCA HA PERDIDO,
(ESTRIBILLO)
AS MY LIFE FLASHES BEFORE MY EYES,
MIENTRAS VEO MI VIDA PASAR,
I'M WONDERING WILL I EVER SEE ANOTHER SUNRISE?
ME PREGUNTO SI VOLVERÉ A VER OTRO AMANECER
SO MANY WON'T GET THE CHANCE TO SAY GOODBYE
MUCHOS NO TENDRÁN LA OPORTUNIDAD DE DECIR ADIÓS,
BUT IT'S TOO LATE TO PICK UP THE VALUE OF MY LIFE
PERO ES DEMASIADO TARDE PARA PARARME A PENSAR EN EL VALOR DE MI VIDA.
ESTRIBILLO... BANG!
Son ya muchas las canciones que han entrado en este blog y que acaban con la muerte de alguien: me acuerdo por ejemplo de Just One More Time de Guetta, el No digas Nada de Cali y El Dandee, la amenaza pseudo psicótica de Alaska en su Desfachatez, el atropello inesperado de los amantes perseguidos en Love Me Again de John Newman o el final abierto (para mí, sin muerte) del exitoso La La La de Naughty Boy. Jugar con la vida es un recurso bastante fácil a la hora de llamar la atención, lo es, pero Rihanna es una experta cuando lo hace a manos de un hombre, muy mal chica tonta, te iba a llamar chica mala, pero mejor te digo chica tonta.
Antony Mandler dirigió este vídeo que salió el 13 de noviembre de ese mismo 2009. Rihanna está en un cuarto azul que parece ser una cámara de gas, con una marca de color naranja indicando que quizás otras personas murieron antes. Rihanna es torturada a través de diversos medios por unos hombres que la miran por el cristal. Parece ser que la secuestraron, y como el secuestrador jefe estaba de buen ver, se hicieron amantes y claro, el síndrome de Estocolmo te lleva a cometer locuras de este tipo. Rihanna se la juega (y en serio) a la ruleta rusa, pero, cómo no, gana ella, y pierde él.
La polémica la encuentran una vez más en la relación implícita entre la letra y su relación con Chris Brown (aunque la canción la escribió Rihanna junto al mejor amigo de aquél, Ne-Yo), pero la polémica no debería estar ahí, sino en el público que tiene la cantante y hasta qué punto sus fans son capaces de emular este tipo de actuaciones. Por supuesto, algunos dirían que este tipo de argumentos aparecen en cualquier película, pero insisto en la idea de que Rihanna es una artista con muchos seguidores jóvenes que no la ven como un personaje de ficción, sino un modelo al que seguir. No sé si habrá más de Rihanna en este blog, pero lo que parece seguro es que una canción de Rihanna es la mismísima aceptación del amor hasta consecuencias trágicas. Una zeta jugando a Romeo y Julieta.
Lucía, la que nunca lo vio tan claro (viene de...)
Su madre, faltaría más, le dijo sí, tráete todas tus cosas, y yo te preparo la cobija de la cama, que estas noches de octubre terminan muertas de frío. Lucía, que nunca lo tuvo tan claro, sabía que aquella noche terminaría muriendo de amor, de miedo, o de desprecio, y así se lo hizo saber su padre que entró a su habitación a comprobar que era ella, tan masculina y tozuda como siempre, que si ya se había cansado la otra de hacerle guarrerías, quería saber, y si por eso volvía. Lucía esperó a que pasara la letanía paternal y dejó paso a la tormenta que entraba por la ventana, mientras ella se desfloraba en lágrimas de papel, preguntándose de qué moriría aquella su primera noche sin Maite, cuál sería la causa de una muerte segura en una ruleta rusa con tres balas: desamor, inadaptación o desprecio. La tormenta derribó los cables de la luz y Lucía permaneció en la cama medio escondida. No se había depilado en una semana por miedo a las cuchillas y otras muertes. Sacó media pierna y un relámpago le regaló una foto con flash de su pierna peluda. Sus padres dormían en la planta baja, así que ella se dedicó a pasear por la habitación a la luz de una vela que derrochaba gotas lácteas que inseminaban el suelo de madera que su mismo padre puso para que nunca los hijos sintieran el frío en los pies en las noches de invierno. La vela moriría en plena eyaculación, y su madre la echaría de casa al comprobar cómo había dejado el parqué. Es lo que tiene saber que aquella misma noche vas a morir: que no te importan las manchas en el suelo. Lucía abrió la puerta, otra vez, y de puntillas buscó la habitación contigua. Allí olía a rancio y a papá. Abrió el armario y se vistió con los pantalones de pana de su padre, la chaqueta de su padre, y la corbata de su padre, y avistó bajo la luz de la vela inseminadora el primero de sus recuerdos. Estaba ella en la bañera jugando a la guerra con los patitos de goma cuando de repente sus ojos se llenaban de champú y una mano gigante frotaba su cabeza. Ella aguardaba con los ojos bien apretados, hasta que una toalla la secaba y notaba que el escozor en los ojos había desaparecido. La toalla entonces, a modo de telón que se abre, desaparecía y presentaba la sonrisa de su padre, y la pregunta curiosa de su madre, ¿no prefieres bañar a la Barby?
La vela escupe sus últimas gotas de cera y la habitación se enciende con fuerza, en traca final. Lucía saca el arma de su padre y comprueba que tiene las mismas balas de siempre: desamor, inadaptación o desprecio. La llama se está apagando y hay muchos problemas: Maite no la quiere y además es mala, su madre la quiere pero quiere más a su padre, su padre la insulta y la vela se apaga, tiene que acabar con esto, y además vestida de hombre, y además vestida de papá, qué irónico, y mientras la llama se apaga va girando el tambor de la pistola y otras trompetas llegan desde Jericó, es lo bueno que tiene saber que vas a morir esta noche: no te preguntas sobre tu futuro porque no lo tienes. Lucía no tiene futuro, y la vela se está apagando. Se ha puesto los zapatos y baja por las escaleras sin hacer silencio, qué bueno morir esta noche ahora que la llama se ha apagado. Abre la puerta que da a la calle, bang, bang, bang, y tira la pistola al suelo despidiéndose de los que no la quieren lo suficiente como para permanecer con ellos, bang, bang, bang, qué bien suenan los tiros al aire, y elegir vivir otra vida, con otro nombre y otro sitio.
Curiosidad: ¿por qué la ruleta es rusa? Parece ser que porque la primera vez que se habló de este juego macabro fue en un cuento de Georges Surdez, en 1937, en el que un sargento ruso le cuenta a sus aliados franceses en qué consiste el "juego". Y parece ser que los oficiales rusos ya jugaban a esto en época zarista. Hoy en día se dice que el que juega a la ruleta rusa, lo hace sabiendo que tarde o temprano le tocará pagar las consecuencias.





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