Friday, December 14, 2012

LITTLE TALKS: Of Monsters and Men

 
Son islandeses... vienen de un país desconocido para muchos de nosotros, o quizás simpático para otros muchos porque han dicho "yo no pago"; pero su canción ha empezado a colarse en nuestros oídos por su ritmo facilón y fiestero, pero ¿qué nos cuentan? ¿es ésta una canción de amor hombre-mujer,  mujer-hombre al más puro estilo Pimpinela? ¿has mirado el vídeo? la naturaleza se vuelve monstruosamente humana, o los humanos se vuelven monstruosas figuras de la naturaleza; ella enloquece con serenidad y él serenamente la vuelve loca; la locura es una fiesta, y el sueño de la razón de ella empieza a producir monstruos que están de fiesta; you are gone, gone away, ya no estás, no eres tú, no eres el mismo, o es que los monstruos de mi razón dormida no te ven, o es que los monstruos de mi razón dormida se han dado cuenta de que esa felicidad tuya y mía no fue más que un espejismo, que la felicidad no existe, y que sólo ésta existió cuando la construíamos; no me hagas caso, pues todos mis gritos suenan igual; yo me dejaré llevar por ellos; ahora estoy segura...

SILVIA Y CRISTIAN EN SU CITA SEMANAL

6 a.m.
A Silvia no le gusta el olor de su habitación. Ha intentado cambiarlo a base de diferentes suavizantes y diferentes líquidos para el parqué, pero lleva meses sin conseguirlo. La luz blanquecina de la bombilla halógena tampoco la convence. No huele a ni tiene pinta de hogar. El sabor del café nada más despertar le deja la sensación de que algo no anda bien en su paladar después de otra noche de insomnio. Le duelen los hombros y sus piernas no corren como su cerebro quisiera. Se durmió esperando un whatsapp y se ha despertado comprobando como la espiral verde esperanza no ha aparecido en su celular. Es su primera acción del día. Tocar el móvil con las manos temblorosas para que la alarma deje de sonar con ese ruido espantoso. Cristian. Última vez: 1: 16 a.m. Él dice que no hay que hacerle caso a esa información engañosa. Ella sabe que las últimas palabras de él en el día de ayer, no fueron para ella.
- Amor, estoy aquí. Me has despertado. Recuerda que aquí son sólo las cinco.
- Ah. Es que soy tonta. No me acordaba. Pero te quiero.
- Silvia, luego te llamo.
- Dímelo, dímelo por favor. ¿Qué te cuesta?
- Te quiero y te lo voy a demostrar en doce horas cariño, pero quiero dormir más...
Y las palabras de Cristian se diluyen como el azúcar en los oídos de Silvia que vuelve a estar sola en esa casa enorme y vieja.Cristian vuelve a no estar en esa casa donde las pisadas suenan demasiado porque pesan demasiado.
El agujero negro de un amor sin futuro empieza a devorarla. Tengo miedo amor. Tengo miedo. Esta casa me está comiendo. La cama sin ti es demasiado grande. Bien, vieja tonta. Tápate esas arrugas y sal ahí fuera sin él. Tanto amor no te va a dar de comer. Además, estás enferma; en doce horas estarás con él. Pronto todo esto habrá terminado. Pronto podrás insultarlo con razón y el despecho se tragará tu amor, y el odio se tragará el despecho, y el olvido se tragará el odio, y la soledad se tragará el olvido, y lo volverás a amar. Cristian es un agujero negro que succiona todos los sentimientos de Silvia. Sus arrugas en los ojos reflejan el paso constante de ese monstruo que ve en la noche. Las súplicas cansan. El despertador grita demasiado. Su cabeza no anda bien. Maldita casa. Tiene miedo. Cree haber visto un monstruo en la pared. Debería dormir más.
6 p.m.
- Amor, ¿cómo estás?
- Cristian! No aguantaba ni un minuto más sin verte...
- ¿Te encuentras bien? Tienes mala cara.
7 p.m.
- ¿Has preparado algo para comer? Mmmmmm, huele raro en tu habitación; no huele como siempre...
- No sé.
- Espera traviesa. Tengo hambre.
8 p.m.
- Wow. Qué polvazo amor. Ups, espera a ver quién es. Son Alejandro, Cintia y los demás. Han quedado a las diez donde siempre. Vamos a vestirnos cariño; tengo ganas de marcha.
- Pero yo quiero que nos quedemos aquí mi vida. Nos queda mucho que hablar.
- Ya hablamos anoche, amor. Por favor, es viernes.... vámonos de marcha; sólo quiero divertirme, no pensar, no pensar, no pensar, somos jóvenes cariño.
Cristian-little-talk se levanta y se dirige al cuarto de baño. Silvia-big-talk se queda en la cama, oliendo a sexo. Pero Silvia-big-talk reconoce la espiral verde esperanza en el bolsillo de los vaqueros de Cristian. Una tal Megan pregunta en la lengua de Shakespeare: ¿se lo has dicho ya? Silvia por fin lo ha visto: ahora ya sabe por qué no le gusta el olor de su habitación. El monstruo en la pared debe de oler fatal, y aturde cómo abre su boca. Silvia suda. La pared parece querer tragársela.
- ¿Qué te parece si pinto nuestra habitación de verde?
- No sé cariño... siempre te he dicho que no malgastes más dinero en un piso alquilado, y que ahorres para comprarte uno que sea tuyo de verdad.
-¿No vas a venirte nunca de Londres?
-Silvia, preciosa. Es viernes. Vámonos de marcha. Deja que las cosas fluyan.
Los labios de Cristian tapan con un beso los gritos de Silvia, que se deja besar sin cerrar los ojos, y contempla la belleza del monstruo en la pared, que abre su boca con mayor fiereza. Silvia ya no tiene miedo.
9 p.m.
-Estás preciosa. ¿Nos vamos ya?
-Qué remedio.
-¿Que pasa?
- Nada, no me hagas caso. Vayamos.
10 p.m.
Silvia conduce el coche. Al cambiar de marcha con el semáforo en verde, siente la mano de Cristian que todavía la estremece. Cristian suelta su mano para atender el móvil. Silvia siente que su Saxo vuela por Madrid. Siente que el monstruo inhalante se la traga a ella, a los chicos que charlan en la esquina, a la señora que cruza el paso de cebra, a los coches que protestan, a los niños rezagados del parque. Silvia contempla por última vez los ojos radiantes de Cristian. Recuerda cómo se enamoró de esos ojos preciosos por cómo se abrían de par en par al desnudarse por primera vez ante él. Inmensos, gigantes, abiertos al infinito. El aliento del monstruo es envolvente. Silvia acelera. Cristian despierta de su letargo whatsapero y abre los ojos como sólo él sabe hacerlo.
-Silvia!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! FRENA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
El monstruo se los tragó cuando eran jóvenes y llenos de vida y llenos de amor. "Though the truth may vary THIS,  ship will carry our bodies safe to shore". Puede que la verdad cambie, pero este barco llevará nuestros cuerpos a salvo hasta la orilla.


 
 
Amado y odiado whatsapp. No creo que el monstruo en la pared que Silvia vio nacer fuera producto de tan maravillosa y económica aplicación. Hablaremos un día de él, pero os dejo un adelanto de lo absurdo de su uso, y cuánto daño puede hacer, o cómo de ciegos nos puede dejar.
                                                                 DOBLE CHECK
                              
 
 
  

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