En la entrada anterior, hablaba de música que nos llega desde lugares tropicales; hoy nos vamos a Suecia, porque de allí, en 2012, ha salido la ganadora de Eurovisión, con esta canción, considerada una de las mejores del mismo año:
Aunque a mí me gusta más su último tema: mi corazón me está rechazando...
Y es que Suecia es una auténtica fábrica de hits, como si lo llevaran en los genes; ¿ Te acuerdas de esto ?
Abba es el primer grupo que alcanzo a recordar del que me hice fan. Y ahí siguen en la memoria, asociados siempre a una infancia en la que me hacía muchas preguntas, pero éstas no eran impedimento para pasármelo pipa imaginando que tenía un coche rapidísimo y recorría las capitales de Europa en una noche, y que luego, utilizando un puente larguísimo expresamente para mí, me iba a América a recorrerla desde Alaska a la Patagonia; al día siguiente me despertaría en mi cama, y nadie se habría enterado de mis viajes. A veces, ocurría algo en mi pueblo, normalmente un suceso trágico al que los niños no éramos ajenos, que me mantenía pegado a la mesa camilla, y me despojaba de mis imaginaciones viajeras; y era entonces cuando me quedaba cerca de mi madre, porque sabía que bajo sus faldas, estaría seguro. Hubo un tiempo en que mi madre faltó de casa, y no recuerdo por qué fue; el caso es que tuve que recurrir a mi padre, a buscar su protección, porque la ausencia de mi madre, y lo perdido que lo notaba a él sin ella, me devolvieron los temores nocturnos, esa sensación de desamparo que te entra de noche, cuando sientes que de repente alguien puede atacar o salir de entre las macetas de un patio. No me dijo Don't you worry child, pero casi lo hizo con sus gestos, con su voz firme pero dulce, contándome que él no era nadie sin ella, pero que estuviera tranquilo que pronto volvería. Y esta canción me ha devuelto ese recuerdo al pensamiento; don´t you worry, don't you worry, child, que te protegeré hasta que sepas volar; lástima que uno nunca termine de aprender a volar del todo. Son Swedish House Mafia; disfrutadla si os gusta, porque no se sabe muy bien si volverán a tocar juntos... Dicen de ellos que hacen música House, aunque yo la veo tan pop como cualquier otra, sólo que más bailable.
La tristeza siempre obedece a lo incapaz que se ve el ser humano de cambiar la realidad; y así es como se sentía Mike después de su fiesta de cumpleaños; no pensaba en Barto, que casi le pega una hostia, ni pensaba en la chica que lo había besado mientras bailaba; ni pensaba en que lo habían grabado bebiendo y haciendo estupideces, y que él era muy reservado para esas cosas, que no le gustaba que luego se pasaran los vídeos de unos a otros; no, no, no, porque su cerebro se obstinaba en tropezar una y otra vez con el mismo ser: su padre. Y ahí estaba la tristeza; la realidad ya no tenía marcha atrás, porque su cumpleaños había pasado, y su padre no apareció durante dos días por casa, y el pobre Mike, tan guapo, tan ordenado, tan capaz, pasó dos noches seguidas tapándose la cara con las sábanas, intentando saber de qué tenía miedo, porque quizás era demasiado pronto para empezar a volar, o porque quizás, su mundo no podía dejar de gravitar en torno a su padre, como si se sintiera cómodo bajo sus decisiones y dejando que él ejerciera toda la fuerza de la gravedad. Mike pensó siempre que su padre era su propio sol, que estaba ahí para iluminarlo a él, lo convirtió en una especie de propiedad de la que entras y sales cuando te da la gana, pero que no esperas que no esté cuando vuelvas de jarana con los amigos. Desde el día en que Michael olvidó el cumpleaños de su hijo Mike, y entró muy tarde, descalzo para no hacer ruido, y acompañado de alguien, también descalza, y borracha, seguro, porque la escuchó vomitar, Mike dejó de gravitar en torno a él; se salió de su órbita y se convirtió en un planeta lejano; desde su nueva posición, el sol se divisaba como una estrella más, pero apenas percibía su calor; y el nuevo planeta, se quedó desprotegido de los meteoritos que atravesaban su atmósfera con tanta facilidad, y golpeaban tan fuertemente su superficie, que empezó a girar de manera opuesta a la del resto de la familia de planetas. Mike dejó de tener miedo, pero recordaba como un eco dulce, lejano e irrecuperable, la mirada de su padre, como un escudo protector, como un foso atrapa-enemigos, y su frase breve pero contundente: don't you worry child.
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| MIEDO |





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