Una persona se forma principalmente por negación; me explico: uno va formando sus intereses a partir de lo que NO le interesa. De mayor, NO quiero ser tan exigente como mi madre; de mayor, NO quiero ser tan serio como mi padre; NO me gustan las verduras, ergo, me encantan las hamburguesas, que me dejan comerlas sólo los viernes. En la prohibición, está el deseo. O en lo NO factible, está lo que yo NO seré, ergo SÍ seré lo que NO puedo ser.
A veces nuestros gustos, se basan principalmente en lo que NO nos gusta. NO me gusta el heavy metal, ergo me gusta el pop. Y a veces no basamos nuestra elección en el objeto en sí, sino en el destinatario del objeto. Mi hijo, con cuatro años, afirmó que NO le gustaban las muñecas porque eran para chicas, sin que en casa nadie le hubiese desanimado a jugar con ellas (a mí que me registren), y así se va conformando nuestro mundo: afirmando lo que NO queremos ser, y rechazando lo que NO queremos porque gusta a quienes NO son como nosotros. Es el juego del descarte, una construcción personal basada en de-construir.
One Direction no gusta al público standard porque gusta exageradamente a un público muy determinado (quinceañeras), y uno NO espera a mirar el objeto en sí. Pero siempre hay tiempo para recular, y darse una oportunidad. Little talks, Little things, este año parece que se lleva lo pequeño: "pequeñas charlas", "pequeñas cosas", o en diminutivo: "charlitas", "cositas"; un grupo con este perfil, NO nos podía cantar una letra tan fascinante como la de Little talks, sino que sólo podría hablarnos de lo que NO gusta a las mujeres, de lo que las mujeres, se supone, están obligadas a rechazar, y de lo que un hombre SÍ tiene que hacer. El juego del descarte. El juego de construirse a uno mismo a base de los demás; a veces, un juego peligroso...
NO.
Sabía muy bien donde posicionarse sin que nadie advirtiera su presencia. El chico guapo hacía reír a la chica popular. Se sentaron en el sitio adecuado para poder escuchar su conversación.
-Guapa
-No, soy normal.
-No, no eres normal; eres maravillosa.
Y desde su escondite sintió una mezcla de excitación y de odio, porque nunca sabría decirle eso a nadie como él lo hacía, y nunca nadie tan guapo se lo diría.
- Tu sonrisa...
Vio la mano del chico guapo sobre los hombros de la chica popular.
- ¿Qué le pasa a mi sonrisa? Mira... ¿ves? se me arruga la cara como a una vieja
-Tonta
-Tonto
Y pudo entonces ver como las caras del chico guapo y de la chica popular se convertían en una sola. En su escondite, se excitó. Pero no era una excitación placentera, sino llena de remordimientos, de porqués, de miedos, vergüenzas, y de vacío, porque la densidad de su dolor excitado se convertía en un agujero negro que todo lo absorbía, y que terminaba en una sensación de vacío abismal. Y comenzaba el escozor. Siempre que se excitaba dolorosamente le picaban los ojos, y sentía ganas de estornudar.
-¿Sabes? El otro día en la piscina no podía dejar de mirar tu espalda.
-Ya me di cuenta, ya.
-Me encantan los hoyuelos que tienes.
-NOOOO
-Síiiiiii
Besos. La chica popular lanzó un breve y casi lastimoso gemido. La persona escondida se frota los ojos, enrojecidos, vacíos.
- ¿Me vas a invitar entonces a dormir en tu casa el sábado?
- No sé. No quiero que me oigas. Soy medio sonámbula.
-¿En serio?
-Sí.
Más besos; desde el escondite, se escuchan las caricias medio excitadas, medio cobardes. La excitación es proporcional al vacío; escozor.
-¿Y qué haces por la noche?
- Hablo en sueños.
- Yo quiero conocer tus sueños, y si son buenos, hacerlos realidad, y si son malos, espantarlos.
Y en su escondite, NO pudo tocar, NO pudo hablar, NO pudo elegir, NO pudo gritar, NO pudo contener el escozor de sus ojos. Su madre NO le dejaba poner una pierna encima de otra. Su padre NO le dejaba gritar. Sus hermanos NO le concedieron el honor de la primogenitura NI el mimo de ser la última rama en brotar. NO ligarás, sentenciaron unos. NO te casarás, dictaron otros. Pecado mortal. NO sigas con este madito escozor que te van a descubrir, y NO podrás soñar con que son tus labios los de la chica popular, con que son tus manos las que se dejan acariciar. NO hables. NO respires. NO suspires. Los chicos NO le dejaron jugar al fútbol, y las chicas NO le dejaron jugar con las muñecas.En la escuela, NUNCA estudió, porque su hermano Carlos ya lo hacía por todos los demás. En casa, NO era una persona graciosa, porque su hermano Barto, ya hacía todas las gracietas y monerías habidas y por haber. Los NOES se posicionaban a su alrededor apuntándoles como espadas. Y con tanta espada a su alrededor aprendió a escabullirse como nadie, a NO dejarse ver; a dejarse erosionar por el viento de sus huidas a ninguna parte y esculpir así un cuerpo exageradamente delgado.Y así es como se conformó la personalidad del pobre Toni; Toni para todos, Antonio para su padre.
El recurso literario de no revelar quién es el protagonista de la historia está muy manido, pero no por eso me deja de parecer fascinante; os dejo aquí un ejemplo de un corto en inglés que he traducido a mi aire...Al principio, llevaba una vida idílica. Mi familia y yo pasábamos unos días de ensueño en el campo; la luz sol del membrillo aún doraba mi piel.
Hasta que aparecieron sin avisar. Unas crueles manos me sacaron de aquel sueño y me metieron en aquella caja con ruedas.
Me alejaron de mis hermanos, de mis hermanas, de mis amigos. Mi familia. Grité y grité pidiendo auxilio, pero se mantuvieron impasibles ante mis súplicas, casi cómplices, quizás porque temieran un destino parecido al mío.
Pude ver como mi casa desaparecía en la distancia. Y de repente, vino la oscuridad. Fue, creo recordar, mi primer desmayo.
Cuando recuperé la conciencia, vi que mis secuestradores me habían dejado tirado en una capa de tierra gris. Me daba miedo pensar que me habían abandonado allí a mi suerte. Y ahora que lo pienso, ojalá hubiese sido ese mi destino: morir allí, sin tanto sufrimiento.
El dolor se me hacía insoportable. Me daban mareos y me quedaba inconsciente después de vomitar. En sus palizas, me dejaron un enorme agujero en el cráneo para luego agujerearme el cuerpo y sacarme las entrañas de él, como si quitaran lazos de un regalo.
Momentos después, los cuchillos volvieron, penetrándome una y otra vez.
¿Qué es lo que hacía que esa gente se comportara de una manera tan cruel? Yo no lo sé; empecé a pensar que estaban haciendo una especie de juego de rol, o que quizás pertenecieran a alguna secta satánica cuando me dieron el navajazo final y se ensañaron conmigo como nunca, como si quisieran dejarme con forma de cuenco.
Me quedé ya medio muerto, en estado de shock, sin atreverme a pensar que la tortura había acabado. Porque por supuesto, no lo había hecho.
Utilizaron el agujero de mi barriga para meterme una antorcha. Notaba el calor en mi cuerpo, el calor...
No sé si para disimular mi cara de muerto, me tatuaron la cara con una expresión horripilante, como si estuvieran empeñados en ejecutar hasta el final aquel juego macabro. ¿Quiénes eran? ¿Por qué me hicieron todo eso? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
Unas horas más tarde, moribundo, percibí que alguien se acercaba. Un rayo de esperanza. Quizás ya me habían encontrado. Quizás ya no me salvaría de la muerte, pero sí de aquel juego macabro. Tampoco. El infierno seguía. Se trataba ahora de un desfile de un grupo de gente más baja que se acercaba a contemplar mi cuerpo malogrado. Comprendí entonces que todo lo que me habían hecho no era más que para saciar las ansias de diversión de aquellos diminutos demonios. Incluso mis secuestradores les pagaban por venir a verme; me atormentaban, se burlaban de lo que quedaba de mí; la humillación fue total.
Y aquí sigo: deforme, completamente destrozado, esperando que sólo la muerte me libere de este infierno, y que alguien se apiade de una vez de esta pobre calabaza.
El corto no utilizó el truco de no revelar el protagonista de la historia, porque las imágenes son claras desde el principio; la idea la tuvo una página de actividades para la enseñanza del inglés (lessonstream) que proponía poner sólo el audio de la historia, omitiendo la parte inicial en que se escuchaba: "Hola, soy una calabaza", de manera que los pobres oyentes se compadecían de aquel pobre hombre pidiendo auxilio, para luego quedar entre aliviados y sorprendidos al comprobar quién era el protagonista. La he utilizado con más o menos éxito entre mis alumnos, pero es una historia que me encanta, porque demuestra una vez más que la historia más trivial, puede convertirse en una gran historia; es el poder de la música, de la imagen, y sobre todo, del lenguaje.
En el verano de 2013, One Direction saca su canción Best Song Ever, y se convierte de inmediato en una de las más vendidas en todo el mundo. El fenómeno Directioner sigue aumentando, y esta canción se convierte en preludio de la película sobre ellos que está por venir. Esta canción no está entre mis favoritas de One Direction: me parecen más divertidas su versión de Blondie One Way or Another, o su Kiss You.





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