Cuando los planes habituales no te aseguran el éxito, no está mal un plan B, con publicidad incluida, y si tus fans colaboran en tu canción, mejor que mejor. Y así surgió la idea del plan B de Ballantine, en el que los seguidores y no seguidores del grupo tuvieron la oportunidad de colaborar con la letra y los acordes de esta canción. A mí me parece todo un acierto, como casi todo lo que hacen los donostiarras, pues debe de ser un gustazo para la gente que colaboró, escuchar ahora una parte de lo que ellos aportaron. Lo que parece seguro es que las aportaciones que se han hecho son del más puro estilo de la oreja: el vestido azul, en el lenguaje orejero, se lo pone un@ para celebrar un gran acontecimiento sentimental; el baile es sinónimo de entrar en una relación; los pájaros acercándose a tu balcón son síntoma de un período de bonanza sentimental; la habitación es metáfora del alma, y los amaneceres y anocheceres abundan en todas sus canciones como puntos de inicio. La Oreja de Van Gogh son al pop español como Gabriel García Márquez al realismo mágico ( y espero que cierta persona que sé que me lee pero no me lo dice, no se esté ahora riendo de mí :), por la comparación, claro.
Y otro gran acierto, claro, de este grupo es mimar y prestar atención a sus fans a través de las redes sociales. Yo también fui fan de este grupo antes de que me sacaran a bailar...
porque ahora que lo pienso, no me hubiera gustado que me sacaras a bailar...porque todavía no me has dicho si mañana por la noche volverás a sacarme, porque yo no te avisé que soy demasiado patoso, que no sé cuándo he de mover un pie, que te piso cuando sólo pretendía enseñarte un nuevo paso, y que te abrazo demasiado cuando el ritmo afloja, que me sudan demasiado las manos cuando las enlazo con las tuyas, y tú las notas frías y lejanas, que me muevo increscendo cuando la canción decrece, y que me muevo decrescendo cuando nos aproximamos al estribillo, que anoche me quedé bailando solo, que no llegaste, que te podía haber pagado el taxi, pero tú eso lo ves humillante, que mi altura te doblega y no sabes si podrás bailar siempre, que primero tienes que escribir tú la canción y yo me conformo con la primera que nos pongan, que quiero saber por qué el lunes pasado no contestaste mi invitación, que quiero saber si sólo bailarás cuando lo necesites, que quiero saber si sólo bailarás canciones alegres, y no podré acompañarte en tus canciones tristes, y no me acompañarás tú en mis baladas trágicas, que no entiendes el sentido de mi baile, que te hago daño al saltar sobre ti, porque ahora que lo pienso, no me hubiera gustado que me sacaras a bailar, que he perdido el control, que ya no sé ni lo que escucho, que bailo día y noche, en el sueño y en vigilia, que tus descansos me están matando, que tu exquisita selección de canciones me están dejando expuesto en mitad de la pista, que me estoy desquiciando, que todos me miran, que empiezo a hacer el ridículo en este mi espectáculo, que ahora te estoy llamando a gritos diciéndote te quiero, pero el ruido disfraza mis pobres tequieros de reproches absurdos, que ahora la pista gira sobre mí, y no veo a nadie, que no hay gente, que sólo veo la sombra de tu ausencia, que en la primera canción me pediste un beso , y yo, tan torpe, me puse a contar las estrellitas de la discoteca, a ti te hacía falta (un beso) por tener los labios ásperos, y a mí también, por exceso de saliva, y que el segundo (beso) había que reservarlo para otra canción, que tus labios se habían curado, y yo me estaba quedando sin saliva, que en el supermercado bailo y te pido otro (beso), y tú me dices que hay semicurado en la nevera, tus pobres oídos, y mi pobre corazón, porque ahora que lo pienso, no me hubiera gustado que me sacaras a bailar, que ya no quiero bailar, pero sigo en la pista, y todo porque no quieres contratarme ni firmar mi contrato de partener eterno, y aquí sigo bailando, esperando a que salgas a la pista, ojalá te acerques a mí esta noche, aunque ahora que lo pienso, ojalá nunca me hubieras sacado a bailar...
Corría el año 1991; yo apenas había conocido catorce primaveras, y alguna extraña circunstancia ya me anticipaba, previa firma de contrato de eternidad, mi adicción a lo de bailar pegados; malditos vicios...
Tu pobre sordera, y mi pobre corazón.
Tu pobre sordera, y mi pobre corazón.





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