Sunday, September 29, 2013

¿QUIÉN MATÓ A MARY O'DONSON? LA RESPUESTA

¿Duermes hoy conmigo? Éste podría ser el título para esta novela que se ha ido gestando canción tras canción. Una historia más para leer en una tarde aburrida. Para entenderla, quizás necesites empezar cogiendo papel y unas ceras de colores. Usaremos el color rojo para indicar una relación de amor. Usaremos el azul para indicar relaciones filiales o fraternales. El negro indicará el odio de los personajes. Prepárate para posibles modificaciones. Una vez leído el folletín, rompe el papel y sal a tomar el aire.
¿Duermes hoy conmigo? Siempre deberíamos contestar que sí. Es lo más correcto. Lo considero lo más ético y moral. Eso sí: Deberíamos evitar múltiplos y tríos porque corremos el riesgo de quedar arrinconados a un lado de la cama. Por lo demás, creo que estamos perdiendo el placer de la horizontalidad, en pro de una verticalidad que cansa demasiado, sobre todo si sufres de varices. Recuerda, no obstante, asegurarte de que sólo haya una persona, además de ti, en el lecho pertinente.
¿Duermes hoy conmigo? Si buscas lo sublime, puede que lo encuentres justo en la pregunta. Has de saber, sin embargo, que toda hazaña conlleva sus riesgos, y que corres el riesgo de caer frente a un egoísta que te deje en menos que a medias, o con una frígida ingrata que te dañe el orgullo masculino. Búscalo en el recogimiento de una montaña, o en una discoteca abarrotada. Lo sublime puede estar cerca.
La tristesse durera. Últimas palabras de Van Gogh, utilizadas por Manic Street Preachers.
 
El sol se ponía ya en tierra. Recordaba que en pleno invierno, aquel mismo paisaje cambiaba sus tonos por la posición del sol, justo mar adentro, mientras que a finales de mayo, el astro rey coronaba las sierras del interior, otorgando un brillo único al mar. Y es que Febo y las sales eran como dos adolescentes cómplices que se intercambiaban las pinturas y se daban consejos de belleza, yo te pongo un tono aquí, y tú me sacas el espejo para multiplicarme la belleza, que nunca, nunca me basta. Eran como una pareja en una tormenta de flashes al entrar en Planet Hollywood: la ausencia de una desfavorecía al otro, y viceversa. Y es que no es cierto que la belleza eclipse a la belleza: la refuerza.
Sentado sobre las rocas, Mike balanceaba sus piernas y observaba su larguísima sombra flotando en el agua. El mar estaba tranquilo: a esas horas la marea subía hasta el punto en que él se encontraba, golpeando incesantemente las rocas azabaches, mientras ellas se quedaban inmunes a los repiqueteos eternamente acostumbradas. Las rocas lo llamaban el mar, en masculino, por tratarse de un amante ferozmente incansable. Los marineros la llamaban la mar, por dejarse seducir y ofrecerle alimentos en la madrugada. Decían en el pueblo, que el mar había abandonado a las rocas, que se había quedado pasmado ante la visión de dos mujeres que parecían hermanas, y que por eso se mostraba tan dormido aquellos días.
Recordó entonces Mike cierta vez en la que iba con su padre, con la Play recién comprada. Se disponían a cruzar la calle por entre los coches acumulados en el semáforo en rojo, como en las postrimerías de un desagüe atrancado por hojas secas. En la otra acera, Mike vio a su madre que los miró con disimulo y se giró rauda hasta la parada del autobús. Aquel mediodía parecieron seres extraños todos ellos, como tantas veces, ajenos y anónimos, cuyos destinos todos, se habían cruzado por error.
Mike se fue a casa a jugar al Tekken, sintiendo el deicidio de quien maneja vidas humanas a su antojo, aspirando a ejercer el poder del más fuerte, como entregado en cuerpo y alma a la lucha por la supervivencia ¡Y quién fuera Darwin! La vida consistía en una carrera de obstáculos que había de salvar, quitárselos del medio como fuera, sin importar el medio, sólo el fin. ¡Y quién fuera Maquiavelo! Escogía el tiempo atmosférico que le convenía, la ciudad, la velocidad, la dificultad, él era el creador. Aparecía aquel ruido futurista y sobre la pantalla figuraba un gigantesco RUN UP y RUN OVER. Comenzaba entonces una carrera que consistía en acumular faltas graves e infracciones de tráfico a lo largo de una carretera por la que cruzaban niños, ancianos, mujeres embarazadas, y negros, dichos en orden proporcional al número de puntos que acumulaba el corredor: uno, dos, tres, cuatro. Éste era el mundo de Mike, no el del estudiante, ni el del hijo aplicado. Su mente estaba allí y en el cuerpo de Mimi, visto desde la cortina en la ducha, frotándose el pubis con una esponja, y apartándose el vello para limpiarse los labios, dejando correr los chorros de agua como arroyuelos primaverales procedentes de un intenso deshielo. Aquellos mundos de Play y visitas secretas a la ducha de Mimi corrían paralelos, haciéndose guiños de vez en  cuando, coqueteando el uno con el otro cada vez con mayor asiduidad. Unos días antes del ocho de abril, su madre le había propuesto que se fuera con ella un tiempo a California, a ver qué le parecía la tierra donde nació.
- Si no te decides, tendremos que echar a Mimi de casa, porque ya sabes, madre no hay más que una.
- Ni se te ocurra echar a Mimi de casa.
- Eso ya lo veremos. Tú sabes que Mimi fue prostituta y su presencia no nos hace bien.
-¿Nos? Pero tú flipas tía. La única presencia que aquí sobra es la tuya. ¿Te enteras?
- Te vas a enterar de quién manda aquí, spoilt child!!!
No iba a ser demasiado difícil. Sólo tenía que esperar al lunes. Los lunes la señora Rocío salía a comprar pescado al puerto. El lugar del crimen tenía que ser la casa de Carlos, porque la única persona que podía hacer de cebo era María. El domingo por la tarde, Mike entró en la casa de los vecinos, con su habitual desparpajo. Se encontró con Toni y le dio un golpe en la espalda a modo de saludo: ¿Qué pasa, machote? ¿Cómo va el trabajo? Toni le contestó sin mirarlo a la cara con un ventoso "bien", y Mike le preguntó por sus turnos, deduciendo que al día siguiente lunes, trabajaba. O sea, que mañana por la mañana a currar, ¿no tío?. Sí, mintió Toni, con los labios ya presaboreando las pieles de Monir.
En el sofá, Carlos bebía algo junto a María, que le anunciaba que mañana se iría bien temprano a Granada, quería mirar en la bolsa de empleo, o preguntar en alguna academia cómo iba aquello de las oposiciones. Mike escuchó a Carlos disolverse en lágrimas y ahogarse en su propio charco. Para no inundarse, Carlos y María subieron al cuarto de arriba, y Mike aprovechó para coger el móvil de María. Abrió el guasap, y en nombre de María, le pidió a su madre, Mary O'Donson, que se pasara mañana por casa sobre las diez, que quería subir a Granada. Borró los mensajes para que María no recibiera respuesta, y bloqueó a Mary, su madre, en nombre de María.
Al día siguiente todo transcurrió con la tranquilidad que había previsto, excepto por el pequeño accidente de Toni y Monir. La presa subió las escaleras. Se paró en la puerta de una habitación, y se escuchó el roce de pantalones y camisetas vistiendo cuerpos desnudos. Se paró en otra puerta y se escuchó el olor del chocolate y el suspiro de Mary O'Donson que pululaba por el fin del mundo. Mike la observaba detrás de un armario en el descansillo. Se quitó la sudadera y se colocó una  bolsa de plástico en cada mano. Agarró el bate de béisbol y esperó decidido a que su madre desandara el camino andado. Zas. Run up and run over. Fue un golpe limpio en la nuca. Vio a su madre caer por las escaleras y esperó a comprobar quiénes eran los de la habitación de ruidos vistiéndose: eran Toni y uno de los moros del invernadero que salían despavoridos por la ventana del jardín trasero. Carlos podría estar en su habitación pero ése no se enteró de nada, muerto de chocolate. Mike salió de la casa de Rocío y casi se cruza con Jaime, que iba a pedirle a Rocío un poquito de crema, y que por ser el primero en entrar a la escena del crimen, de asesino lo juzgaron.
Mike dejó de sentir frío y calor, tristezas y alegrías, miedos y fobias, y se robotizó para el resto de su vida, como un personaje de los cuentos inacabables y cansinos de esos juegos a que jugaba.
 
El rey pescador salió a navegar por aquel río de arena, usando los remos para guillotinar la maleza, tratando de ver peces donde sólo había dunas. Un gusano surgió de las profundidades y se quedó quieto al encontrarse con el rey pescador.
- ¿A qué mundo perteneces?- le preguntó el rey pescador.
- Al de las tinieblas.
- Yo puedo descubrirte un mundo fascinante.
Pero el gusano se desplazó en rápidas parábolas hasta el agujero. No se atrevió ni a mirar atrás para despedirse de aquel mundo fascinante de luces y colores. El rey pescador se quedó solo, queriendo saber quién dormiría con él para deshacer el maleficio.
FIN. 
 
"Abril es el mes más cruel. cuando brotan las lilas de la tierra muerta, mezclando la memoria y el deseo, agitando las apagadas raíces la lluvia de primavera". La Tierra Baldía, T.S.Eliot.

Edito: gracias a todos y cada uno de vosotros/as; es la tercera vez que intento una entrada sin canción, y la tercera en que alguien la echa de menos. El problema es que el orden suele ser inverso. Escucho la canción y algo me invento, pero en esta ocasión, la historia ya estaba inventada y escrita hace tiempo, y ninguna canción me inspiró. He pensado y requetepensado, y la única canción que se me ha ocurrido para que acompañe este final, es el Rock and Roll de Amaral.

                              

0 comments:

Post a Comment

ban nha mat pho ha noi bán nhà mặt phố hà nội