Resulta que -una vez más- venía en coche (lo sé, siempre vengo en coche cuando escucho música, así que si has llegado aquí para leer una crítica musical, te has equivocado de página, pero ya que estás, quédate :) y estaba escuchando el rugido cobarde de Rajoy dando la cara (qué extraño) después de que Madrid, por tercera vez, no haya sido elegida como sede olímpica. Pero ¿quién va a creer en esa pandilla de politicuchos que no cree en sus profesores (nos han llamado vagos), que no cree en sus médicos (los han llamado irresponsables), que no cree en sus estudiantes (los han llamado de todo), que no cree en los ciudadanos que salen a la calle para que la policía no saque a la fuerza a los que habitan un hogar (los han comparado con la kale borroca)??? Esta gente debería empezar a leer a Shakespeare, o al menos que vayan a ver una de sus obras, para que entienda que el pueblo se pudre si los que lo gobiernan tienen el alma llena de mentiras.
Así que, a lo que iba, he cambiado a los 40 y estaba hablando un chico muy pijo, muy pijo, fonéticamente hablando, en un programa que llaman World Dance Music. Y ha contado que Katy Perry, la chica que besó a otra chica y le gustó, ya ha estrenado el videoclip de su canción Roar. No sé si hace daño a la canción, quiero decir, la banaliza, no sé, pero vaya George de la Jungla que se ha montado la chica. Ya os hablé de la canción en la entrada de Applause, para chinchar a Lady Gaga, y os dije que el álbum se titularía Prism, qué abstractas se están poniendo las celebrities, se me está pegando el megapijo castellanglish del locutor. La canción es potente, tiene ritmo, la voz de Katy Perry destaca, al contrario que Gaga, chincha, pero el vídeo, insisto, no sé si es demasiado chistoso para una canción de ese calibre. Como les faltaba presupuesto, sólo intuimos que Katy Perry y el guaperas han sobrevivido a un accidente de avión y han caído en mitad de la jungla. El guaperas ha caído con mal pie, porque fíjate cómo se le cambian el orden de sus bolsas en los brazos de un momento a otro, y después de mandar un guasap en una selva que tiene más cobertura que cualquier cuarto de baño donde yo haya puesto el culo, tiene un encontronazo con un tigre, de tal manera que Katy se ve obligada a convertirse en la reina de la jungla. Después de superar sus miedos, nuestra heroína aprende a sobrevivir (la ducha del elefante es fundamental, por eso se lo agradece con una manicura de espanto) y a comprender su misión en aquel lugar: acabar con el tigre al que ningún animal ha sido antes capaz de enfrentársele.
La vuelta de las grandes estrellas, siempre viene acompañada de polémica, y a Katy no le ha faltado. Sara Bareilles la ha acusado de copiarle la canción, ya estamos; y Dillon Francis el videoclip inicial que es una conversación guasapera.
I USED TO BITE MY TONGUE AND HOLD MY BREATH
SOLÍA MORDERME LA LENGUA Y CONTENER LA RESPIRACIÓN
SCARED TO ROCK THE BOAT AND MAKE A MESS
CON MIEDO A CREAR PROBLEMAS Y FORMAR UN LÍO
SO I SAT QUIETLY, AGREED POLITELY
POR ESO ME SENTABA EN SILENCIO Y OBEDECÍA EDUCADAMENTE
I GUESS THAT I FORGOT I HAD A CHOICE
SUPONGO QUE SE ME OLVIDÓ QUE TENÍA OPCIONES
I LET YOU PUSH ME PAST THE BREAKING POINT
DEJÉ QUE ME EMPUJARAS HASTA QUE EL VASO SE COLMARA
I STOOD FOR NOTHING, SO I FELL FOR EVERYTHING
ME DEFENDÍ POR NADA, POR ESO ME CAÍ POR TODO
YOU HELD ME DOWN, BUT I GOT UP
ME MENOSPRECIASTE, PERO YO ME LEVANTÉ
ALREADY BRUSHING OFF THE DUST
TODAVÍA ME ESTOY QUITANDO EL POLVO
YOU HEAR MY VOICE, YOU HEAR THAT SOUND LIKE THUNDER
ESCUCHAS MI VOZ, ESCUCHAS ESE SONIDO COMO LOS TRUENOS
GONNA SHAKE YOUR GROUND
TE VOY A ROMPER LOS ESQUEMAS
YOU HELD ME DOWN BUT I GOT UP
ME MENOSPRECIASTE PERO YO ME LEVANTÉ
GET READY CAUSE I'VE HAD ENOUGH
PREPÁRATE PORQUE YA HE TENIDO BASTANTE
I SEE IT ALL, I SEE IT NOW
AHORA LO VEO TODO, LO VEO,
I GOT THE EYE OF THE TIGER, THE FIRE, DANCING THROUGH THE FIRE
TENGO LA VISIÓN DEL TIGRE, EL FUEGO, BAILAR EN EL FUEGO
CAUSE I AM A CHAMPION AND YOU ARE GONNA HEAR ME ROAR
PORQUE SOY UNA CAMPEONA Y ME VAS A ESCUCHAR RUGIR
LOUDER, LOUDER THAN A LION
MÁS FUERTE, MÁS FUERTE QUE UN LEÓN
CAUSE I AM A CHAMPION AND YOU'RE GONNA HEAR ME ROAR OH OH OH OH YOU'RE GONNA HEAR ME ROAR
NOW I'M FLOATING LIKE A BUTTERFLY
AHORA ESTOY FLOTANDO COMO UNA MARIPOSA
STINGING LIKE A BEE I EARNED MY STRIPES
PICANDO COMO UNA ABEJA ME GANÉ LAS RAYAS
I WENT FROM ZERO TO MY OWN HERO
EMPECÉ DE CERO PARA CONVERTIRME EN HÉROE
YOU HELD ME DOWN, BUT I GOT UP
...
Curiosas rimas asonantes: breath-mess (e), choice-point (oi), got up-dust (a), butterfly-stripe (ai) y consonantes: politely- quietly (tli), nothing-everything (zin), sound-ground (aund), zero-hero (irou)...
Magnífico rugido de Katy Perry para mantenerse en lo más alto de la música con este cuarto álbum de su carrera. Así que os dejo con los rugidos matutinos de Michael a ver si definitivamente se atreve a poner orden en su vida.
El fino y frágil hilo que a veces une dos seres humanos se convierte a veces en una cuerda robusta e irrompible que los ata de por vida. Michael y Mary O'Donson nunca deberían haberse conocido. Él era californiano, ella de Albany, capital del estado de Nueva York. Michael y Mary sólo eran estrellas lejanas que un día atravesaron la misma órbita y se intercambiaron destellos de deseo tan fugaces como destructores. El roce de sus halos provocó que una estrella que habitaba cerca de ellos, Jules, se desintegrara en las aguas del océano, daños colaterales, y que del fuego de su acercamiento, otra estrella brillara con más intensidad aún: Mike, su hijo. Mike le despertaba un chorro ígneo de contradicciones. A un hijo se le quiere porque se le quiere. Sin más. Pero Michael lo había cargado de un secreto desprecio por ser el responsable de darle forma a esa cuerda que lo ataba a Mary O'Donson, su madre. Qué frágil es el destino. Hacer el amor un día u otro, tocar el orgasmo en un momento u otro, dar como resultado una persona u otra, portando esos genes que ordenaron construir unos ojos verdes irlandeses como los de su madre, un pelo rubio como el de su madre, la delgadez dada por un hábito, determinado ADN que diseña una espalda de nadador como la de él mismo. Ahí está. Ese fino y frágil hilo ya tiene vida propia. Ya es autónomo para pensar, matar, decidir, lavarse los dientes o admirar en el espejo del cuarto de baño sus ojos verdes con sus ojos verdes.
Mike es el culpable de que Michael tenga que ver a Mary en todos sitios. Michael no soporta ya la visión de ese ser estúpido y presumido que se ha convertido, mirando atrás, en la clef de voute de su vida. Porque Michael sabe que no hay más vidas. Que no habrá nada más decisivo en su vida que la noche en que se decidió meter en su cama a Mary O'Donson.
Mike está metido en el cuarto de baño de la planta de arriba. Cada vez tarda más allí dentro. No es fácil poner cada uno de sus pelos en la posición adecuada. Por suerte, Mimi ha salido temprano a comprar la carne y el pescado suficiente para saciar el hambre de tanto gorrón metido en casa. Carlos ha organizado una barbacoa en su casa ya que la suya anda okupada por la familia de Rocío que ha venido a pasar la Semana Santa. Jaime vendrá con su mujer, que últimamente siempre está aquí, no me extraña, viendo lo pesado que está Jaime y la sarta de tonterías que suelta. Ups. Esta mañana estás muy suelto, vete al cuarto de baño de abajo a ver si echas por otro sitio el chorro de veneno mental que vas soltando.
Pero en el cuarto de baño de abajo, Mary agita compungida e impotente una crema antiarrugas, comprobando que está vacía, y se repite casi en voz alta, que tiene que ir a la parafarmacia a comprar una nueva. La vida es una carrera contra el tiempo y contra las huellas que éste va dejando; se trata de burlarse de él, darle esquinazo en cualquier callejuela, ver cómo se lleva a otros mientras tú te quedas escondida en un portal, asustada y aliviada. No se puede quejar. No está nada mal a su edad. Ha tenido la suficiente paciencia para echarse cada ungüento en el momento oportuno, cementando cada camino agreste que se le haya destapado de los pómulos. Vivir para ser bella. No se conforma con haberlo sido. El pasado no cuenta. Ha sido la reina de la graduación, pero quiere ser la madre más guapa, la suegra más joven y la vieja más hermosa. Morir joven, de aspecto, claro. Premonición. Se maquilla.
De repente, Michael ha aparecido en el espejo. Ha entrado indignado pero en calzoncillos. Mary ha dibujado una línea en su cara que delata cómo sus pupilas han bajado furtivas por el cuerpo decadente de Michael.
- What you doing here?! -ruge el león, desapareciendo del espejo con un portazo.
- Oh, Michael, good morning - bala Mary con sonrisa hueca, sin saber cómo disimular la tensión que le ha producido el flash de Michael en calzoncillos.
- ¿Cómo has entrado? - pregunta Michael en plan Tarzán desde el otro lado de la puerta.
- Me ha dejado entrar Mimi. Ha ido al mercado para preparar la barbacoa. Qué mujer. Nadie lo hace como ella- gorjea.
- Mary, no puedes entrar aquí como si nada. Ésta no es... no es - Michael tiene ciertas dificultades con las frases sentenciosas - tu casa- vozna.
La mañana de Michael va de mal en peor. Se deprime en silencios y empieza a buscar el abrazo de Mimi. No puede evitarlo. Gira como Ixión en la rueda eterna de los infiernos. Se acerca a Mimi con deseo, pero sus manos están hechas de harina, preparando con ahínco comida para intrusos. Extiende sus manos hacia las tetas de Mimi, pero ella reacciona decapitando otro boquerón, como el viento que retira las ramas de las manos de Tántalo cada vez que éste intenta coger una manzana para saciar su apetito.
Michael se retira y se acuerda de ella, Flor-40. Michael ya no la odiaba por haberlo dejado plantado, sólo quería escuchar ese ser sin tacto que le hacía rugir de placer, escucharla planear el deslizamiento de sus senos por el pecho de él, dejarlos de repente a merced de la gravedad para que se desplomasen en su garganta, la llamada de la selva. El sueño jamás cumplido. Ponerle tacto a la voz. Algo que no parecía tan difícil, a priori, como la frustración de Tántalo frente al árbol reticente.
Volvió a subir y metió los brazos en forma de trompa de elefante en el cuarto de baño que ocupaba su hijo, pero Mike, gacela, fue más rápido y echó el pestillo denegándole la entrada. Michael volvió a bajar y mirando al ventanal de enfrente, se dispuso a llamar a Flor-40. Al otro lado del cristal, Jaime escuchó el teléfono dentro de la bolsa de tela que colgaba en la silla de ruedas de Ana. Era un móvil con tarjeta prepago que llevaba dos años sin saldo, y a pesar de las múltiples amenazas de la compañía de que no podría recibir más llamadas y de que perdería el número, ahí estaba Hermana Judith - el nombre bajo el cual se escondía el amante virtual de Ana- desafiando las leyes de la telefonía móvil.
Michael observó a Jaime destapar el móvil y dirigirse a la cristalera. Se situaron uno frente al otro, como mirándose al espejo, a punto de descubrir un grano que no te gusta nada. Aullidos.
- ¿Cómo estás Flor? Contéstame por favor- suplicó Michael.
- Bien, con ganas de escucharte, hace tanto tiempo. - dijo Jaime con voz femenina.
- ¿Eres Flor? No eres Flor.
- Ha pasado tiempo.
-A mí el tiempo no me ha quitado las ganas de escucharte, oír esa voz tan preciosa, estar ahí contigo.
- Dame tu dirección, voy a ir a verte - exhortó Jaime en su reciente rol femenino.
Al otro lado, Michael leía los labios de Jaime y sus palabras eran exactamente las mismas que le llegaban al tímpano nanosegundos más tarde. Jaime y Michael se miraron por última vez a los ojos, como leones que se marcan el terreno por última vez.
El juego de ser Ana atrapó a Jaime por completo, como una presa atraída por una trampa que se ha puesto ella misma. Se giró hacia Ana y vio por fin lágrimas en sus ojos. De llanto. En la casa de enfrente, Michael cerró las persianas para recuperar la noche. Se escondió detrás del sofá y dibujó en Ana el rostro de Flor-40. La vida, una vez más, le pareció tremendamente surrealista.
Mary, divertida en su butaca del cuarto de baño, salió a escena y le comentó jocosamente si no pensaba recuperar los años perdidos con su querida Flor. Michael no pudo rugir. Mary se dirigió a la puerta canturreando una canción que acababa de escuchar en la radio: me encanta tu sonrisa, mona lisa... y desde atrás, Michael se sintió fuerte al verle la espalda a Mary, convencido de que un golpe en la espalda acabaría con un físico tan débil, y una soga tan gruesa.
GONNA SHAKE YOUR GROUND
TE VOY A ROMPER LOS ESQUEMAS
YOU HELD ME DOWN BUT I GOT UP
ME MENOSPRECIASTE PERO YO ME LEVANTÉ
GET READY CAUSE I'VE HAD ENOUGH
PREPÁRATE PORQUE YA HE TENIDO BASTANTE
I SEE IT ALL, I SEE IT NOW
AHORA LO VEO TODO, LO VEO,
I GOT THE EYE OF THE TIGER, THE FIRE, DANCING THROUGH THE FIRE
TENGO LA VISIÓN DEL TIGRE, EL FUEGO, BAILAR EN EL FUEGO
CAUSE I AM A CHAMPION AND YOU ARE GONNA HEAR ME ROAR
PORQUE SOY UNA CAMPEONA Y ME VAS A ESCUCHAR RUGIR
LOUDER, LOUDER THAN A LION
MÁS FUERTE, MÁS FUERTE QUE UN LEÓN
CAUSE I AM A CHAMPION AND YOU'RE GONNA HEAR ME ROAR OH OH OH OH YOU'RE GONNA HEAR ME ROAR
NOW I'M FLOATING LIKE A BUTTERFLY
AHORA ESTOY FLOTANDO COMO UNA MARIPOSA
STINGING LIKE A BEE I EARNED MY STRIPES
PICANDO COMO UNA ABEJA ME GANÉ LAS RAYAS
I WENT FROM ZERO TO MY OWN HERO
EMPECÉ DE CERO PARA CONVERTIRME EN HÉROE
YOU HELD ME DOWN, BUT I GOT UP
...
Curiosas rimas asonantes: breath-mess (e), choice-point (oi), got up-dust (a), butterfly-stripe (ai) y consonantes: politely- quietly (tli), nothing-everything (zin), sound-ground (aund), zero-hero (irou)...
Magnífico rugido de Katy Perry para mantenerse en lo más alto de la música con este cuarto álbum de su carrera. Así que os dejo con los rugidos matutinos de Michael a ver si definitivamente se atreve a poner orden en su vida.
El fino y frágil hilo que a veces une dos seres humanos se convierte a veces en una cuerda robusta e irrompible que los ata de por vida. Michael y Mary O'Donson nunca deberían haberse conocido. Él era californiano, ella de Albany, capital del estado de Nueva York. Michael y Mary sólo eran estrellas lejanas que un día atravesaron la misma órbita y se intercambiaron destellos de deseo tan fugaces como destructores. El roce de sus halos provocó que una estrella que habitaba cerca de ellos, Jules, se desintegrara en las aguas del océano, daños colaterales, y que del fuego de su acercamiento, otra estrella brillara con más intensidad aún: Mike, su hijo. Mike le despertaba un chorro ígneo de contradicciones. A un hijo se le quiere porque se le quiere. Sin más. Pero Michael lo había cargado de un secreto desprecio por ser el responsable de darle forma a esa cuerda que lo ataba a Mary O'Donson, su madre. Qué frágil es el destino. Hacer el amor un día u otro, tocar el orgasmo en un momento u otro, dar como resultado una persona u otra, portando esos genes que ordenaron construir unos ojos verdes irlandeses como los de su madre, un pelo rubio como el de su madre, la delgadez dada por un hábito, determinado ADN que diseña una espalda de nadador como la de él mismo. Ahí está. Ese fino y frágil hilo ya tiene vida propia. Ya es autónomo para pensar, matar, decidir, lavarse los dientes o admirar en el espejo del cuarto de baño sus ojos verdes con sus ojos verdes.
Mike es el culpable de que Michael tenga que ver a Mary en todos sitios. Michael no soporta ya la visión de ese ser estúpido y presumido que se ha convertido, mirando atrás, en la clef de voute de su vida. Porque Michael sabe que no hay más vidas. Que no habrá nada más decisivo en su vida que la noche en que se decidió meter en su cama a Mary O'Donson.
Mike está metido en el cuarto de baño de la planta de arriba. Cada vez tarda más allí dentro. No es fácil poner cada uno de sus pelos en la posición adecuada. Por suerte, Mimi ha salido temprano a comprar la carne y el pescado suficiente para saciar el hambre de tanto gorrón metido en casa. Carlos ha organizado una barbacoa en su casa ya que la suya anda okupada por la familia de Rocío que ha venido a pasar la Semana Santa. Jaime vendrá con su mujer, que últimamente siempre está aquí, no me extraña, viendo lo pesado que está Jaime y la sarta de tonterías que suelta. Ups. Esta mañana estás muy suelto, vete al cuarto de baño de abajo a ver si echas por otro sitio el chorro de veneno mental que vas soltando.
Pero en el cuarto de baño de abajo, Mary agita compungida e impotente una crema antiarrugas, comprobando que está vacía, y se repite casi en voz alta, que tiene que ir a la parafarmacia a comprar una nueva. La vida es una carrera contra el tiempo y contra las huellas que éste va dejando; se trata de burlarse de él, darle esquinazo en cualquier callejuela, ver cómo se lleva a otros mientras tú te quedas escondida en un portal, asustada y aliviada. No se puede quejar. No está nada mal a su edad. Ha tenido la suficiente paciencia para echarse cada ungüento en el momento oportuno, cementando cada camino agreste que se le haya destapado de los pómulos. Vivir para ser bella. No se conforma con haberlo sido. El pasado no cuenta. Ha sido la reina de la graduación, pero quiere ser la madre más guapa, la suegra más joven y la vieja más hermosa. Morir joven, de aspecto, claro. Premonición. Se maquilla.
De repente, Michael ha aparecido en el espejo. Ha entrado indignado pero en calzoncillos. Mary ha dibujado una línea en su cara que delata cómo sus pupilas han bajado furtivas por el cuerpo decadente de Michael.
- What you doing here?! -ruge el león, desapareciendo del espejo con un portazo.
- Oh, Michael, good morning - bala Mary con sonrisa hueca, sin saber cómo disimular la tensión que le ha producido el flash de Michael en calzoncillos.
- ¿Cómo has entrado? - pregunta Michael en plan Tarzán desde el otro lado de la puerta.
- Me ha dejado entrar Mimi. Ha ido al mercado para preparar la barbacoa. Qué mujer. Nadie lo hace como ella- gorjea.
- Mary, no puedes entrar aquí como si nada. Ésta no es... no es - Michael tiene ciertas dificultades con las frases sentenciosas - tu casa- vozna.
La mañana de Michael va de mal en peor. Se deprime en silencios y empieza a buscar el abrazo de Mimi. No puede evitarlo. Gira como Ixión en la rueda eterna de los infiernos. Se acerca a Mimi con deseo, pero sus manos están hechas de harina, preparando con ahínco comida para intrusos. Extiende sus manos hacia las tetas de Mimi, pero ella reacciona decapitando otro boquerón, como el viento que retira las ramas de las manos de Tántalo cada vez que éste intenta coger una manzana para saciar su apetito.
Michael se retira y se acuerda de ella, Flor-40. Michael ya no la odiaba por haberlo dejado plantado, sólo quería escuchar ese ser sin tacto que le hacía rugir de placer, escucharla planear el deslizamiento de sus senos por el pecho de él, dejarlos de repente a merced de la gravedad para que se desplomasen en su garganta, la llamada de la selva. El sueño jamás cumplido. Ponerle tacto a la voz. Algo que no parecía tan difícil, a priori, como la frustración de Tántalo frente al árbol reticente.
Volvió a subir y metió los brazos en forma de trompa de elefante en el cuarto de baño que ocupaba su hijo, pero Mike, gacela, fue más rápido y echó el pestillo denegándole la entrada. Michael volvió a bajar y mirando al ventanal de enfrente, se dispuso a llamar a Flor-40. Al otro lado del cristal, Jaime escuchó el teléfono dentro de la bolsa de tela que colgaba en la silla de ruedas de Ana. Era un móvil con tarjeta prepago que llevaba dos años sin saldo, y a pesar de las múltiples amenazas de la compañía de que no podría recibir más llamadas y de que perdería el número, ahí estaba Hermana Judith - el nombre bajo el cual se escondía el amante virtual de Ana- desafiando las leyes de la telefonía móvil.
Michael observó a Jaime destapar el móvil y dirigirse a la cristalera. Se situaron uno frente al otro, como mirándose al espejo, a punto de descubrir un grano que no te gusta nada. Aullidos.
- ¿Cómo estás Flor? Contéstame por favor- suplicó Michael.
- Bien, con ganas de escucharte, hace tanto tiempo. - dijo Jaime con voz femenina.
- ¿Eres Flor? No eres Flor.
- Ha pasado tiempo.
-A mí el tiempo no me ha quitado las ganas de escucharte, oír esa voz tan preciosa, estar ahí contigo.
- Dame tu dirección, voy a ir a verte - exhortó Jaime en su reciente rol femenino.
Al otro lado, Michael leía los labios de Jaime y sus palabras eran exactamente las mismas que le llegaban al tímpano nanosegundos más tarde. Jaime y Michael se miraron por última vez a los ojos, como leones que se marcan el terreno por última vez.
El juego de ser Ana atrapó a Jaime por completo, como una presa atraída por una trampa que se ha puesto ella misma. Se giró hacia Ana y vio por fin lágrimas en sus ojos. De llanto. En la casa de enfrente, Michael cerró las persianas para recuperar la noche. Se escondió detrás del sofá y dibujó en Ana el rostro de Flor-40. La vida, una vez más, le pareció tremendamente surrealista.
Mary, divertida en su butaca del cuarto de baño, salió a escena y le comentó jocosamente si no pensaba recuperar los años perdidos con su querida Flor. Michael no pudo rugir. Mary se dirigió a la puerta canturreando una canción que acababa de escuchar en la radio: me encanta tu sonrisa, mona lisa... y desde atrás, Michael se sintió fuerte al verle la espalda a Mary, convencido de que un golpe en la espalda acabaría con un físico tan débil, y una soga tan gruesa.





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